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sábado, 18 de abril de 2020

¿Qué hacéis?

Me pregunto qué hacen algunas personas para entretenerse en estos días, ya más de un mes, en casa. Supongo que depende mucho de las circunstancias de cada uno, y de cómo era su vida antes de esto. 

Yo no soy una persona especialmente activa, y con activa me refiero a que salga mucho, haga mucha vida social o necesite salir a menudo. Sí me considero activa porque hago muchas cosas al cabo del día, pero no tienen por qué suponer salir de casa o estar moviéndome. Así que el confinamiento tampoco está siendo algo grave para mí. Y no lo es porque (lo sé) soy una privilegiada. Trabajo en casa cómodamente, con un horario muy flexible, y cobro a final de mes igual. No tengo preocupaciones porque todos en casa estamos bien y me siento afortunada. 

Mis días están siendo más o menos parecidos todos. Me levanto mucho más tarde de lo que es normal en mí. Los días de diario a las ocho y media o nueve, y hoy sábado, por ejemplo, mucho más tarde. Me levanto y desayuno tranquilamente con el blog, como estoy haciendo ahora. Me lo tomo con calma porque tengo mucho tiempo por delante.  Después trabajo un rato. Mis alumnos no se han levantado ningún día pronto, así que preparo materiales o corrijo cosas que me han enviado. Y con eso paso un rato hasta que mi chico se levanta, y le paso el ordenador al peque para que se ponga con sus deberes.

Mi chico y yo hacemos algo de ejercicio a eso de las doce o la una. No todos los días, pero la mayoría, hacemos una sesión de yoga o una de zumba o Pilates. Luego nos duchamos y nos ponemos un poco las noticias, vemos qué sucede por el mundo mientras miramos el móvil o, en mi caso, le doy a las agujas de tejer. Durante este mes y pico he hecho media manta (se me acabó la lana para continuar); un jersey sin mangas (tengo que ir a por hilo para las mangas) y ahora estoy haciendo una chaqueta para la que creo que sí me va a llegar el hilo. Jajajajajá.

Preparo comida y recojo la casa. Sí, me pongo a recoger a eso de las tres o las tres y media, y preparo comida a esas horas. El niño suele comer pero nosotros estamos comiendo a las cuatro o incluso las cinco de la tarde. Limpio y recojo cosas, aunque estando en casa la verdad es que lo tengo todo bastante limpio. Y ya si no hubiera pelos de los gatos por todas partes, no tendría que limpiar a diario...

Después de comer vemos una película o un capítulo de alguna serie. Y nos entretenemos con algo. Hemos hecho una maqueta en miniatura que tenía en casa desde hacía unos años y luego nos hemos decidido a comprar otra aprovechando que teníamos que comprar unas partituras, unos libros y unas cuerdas para el instrumento de mi hijo. No pensaba pedir nada online pero esto era necesario para que siguiera el curso, así que aproveché y pedí otra maqueta. Llevamos una semana con ella y nos está llevando mucho tiempo que pasamos juntos y entretenidos. Cuando acabemos vamos a darle caña a un puzzle y luego a unos dibujos que tengo para colorear... Algo habrá que hacer...

A media tarde, o casi noche, nos tomamos un té o un café y vemos algo más la tele; una peli o un capítulo de alguna serie. Y después cenamos algo suave, y nos vamos a la cama a leer. Casi siempre terminamos apagando la luz muy tarde porque al día siguiente no suena ningún despertador. 

jueves, 24 de enero de 2019

Marie Kondo

Normalmente no soy tan pesada como para hablaros de dos series en la misma semana, pero en realidad hoy no os quería contar cosas sobre la serie (que en castellano han titulado ¡A ordenar!) sino del fenómeno que se está produciendo en redes en los últimos días referido a la Kondo.



Parece que hoy todo el mundo está hablando en redes sociales de esta señora y de su método para ordenar la casa. Y eso se debe a que Netflix ha estrenado una serie en la que esta mujer va a las casas y ayuda a sus dueños a organizarlas mejor.

Yo hace años leí el libro de Marie Kondo (en 2015, nada menos) y puse en práctica algunas de sus enseñanzas. Creo que una de las ventajas que tiene es que se puede adaptar a cualquiera. He leído barbaridades como que esta señora te dice que tires tus libros o que te quedes solo con unos pocos. No es así. Depende del espacio que tengas y de la importancia que des a las cosas, te aconseja reducir en tu vida aquellas cosas que no son importantes en ella.




Ella dice que te quedes solo con aquello que te transmita felicidad. Yo no diría tanto, pero entonces me deshice de ropa que no me valía, que no me ponía, y que ya no me iba a poner siguiendo, a mi manera, su método. También hice recopilación de libros y los organicé, eliminando y donando libros que no quería y libros que tenía repetidos, que eran unos cuantos. Mis estanterías cambiaron y mis armarios mucho más.

No soy una firme defensora del método, pero creo que tiene sus cosas buenas, es una forma de limpiar y organizar de tal forma que, si lo haces bien, no tienes que volver a organizar nunca más. No es mi caso, porque mi armario vuelve a estar para aplicarle una limpieza. Pero por ejemplo su forma de doblar y organizar en los cajones lleva años implantada en mi casa y no se desordenan. Mis hijos y yo tenemos todos los cajones konmarizados y eso me ha ayudado mucho.



En cuanto a la serie, la he ido viendo a trozos. Algunos episodios están mejor que otros pero no aporta grandes cosas. La mayoría de la gente es muy desordenada o directamente muy marrana. Y la diferencia entre el antes y el después no es tan grande como para merecer la pena verlo. Pero lo he visto, me enganché a la serie a pesar de no ser buena y de no aportar mucho. A veces pasa, y no pasa nada, ¿no?

Si me preguntaras si recomiendo el método de esta mujer, te diría que sí, desde luego. Algunas cosas cambiaron en mi casa a mejor después de leerlo. No creo que haya ningún método infalible ni válido para todo el mundo pero hay cosas que vienen muy bien y yo este verano pienso dar una vuelta a toda la casa siguiendo sus explicaciones.

lunes, 7 de enero de 2019

Se acabó

Hoy por aquí es el último día de vacaciones (sé que hay otras comunidades donde ni siquiera hoy es festivo, uff), y además es un día de muchas cosas, al menos en mi casa:



Momento de quitar el árbol y los adornos navideños. Ya sabemos que en Navidad más es más, y uno acaba adornándolo todo. Este año hemos intentado ser minimalistas y no hemos puesto, por ejemplo, las miles de luces de colores en ventanas y armarios, pero tengo pendiente de quitar el árbol y el ramo leonés, una especie de árbol de Navidad que se pone por estas tierras.




Es también el día de intentar volver a la rutina. Por eso en breve voy a llamar a mis chicos, para que se levanten medianamente pronto y mañana no sea un drama cuando les llame a las siete y media.



Además toca lo de la mayoría de los domingos, aunque sea lunes: adelantar parte de las comidas de la semana.



Por si fuera poco, he quedado a tomar café con una amiga, y quería recoger la casa, aunque en esto último se hará lo que se pueda, y se podrá poco.



Y eso es todo, de momento. Mañana os cuento cómo vuelvo al trabajo...


miércoles, 28 de noviembre de 2018

Mis chicos

A veces me preguntáis cómo le va a mi pequeño. Y quería desde hace tiempo hablaros de ello. Pero no sabía ni cómo ni exactamente de qué hablar.



Mi peque está ahora mismo en un periodo de transición entre ser un niño y ser un adolescente con todo lo que eso conlleva. Y es un momento raro. No sé cómo explicarme para que no parezca que me quejo de él porque no es así, pero a la vez ser consecuente con la verdad, como siempre he intentado por aquí.

Se ha asentado mucho en muchas cosas. Su carácter sigue siendo difícil pero es cada vez un niño de mejor trato y menos dramas diarios. Aún así, no tiene las cosas fáciles, y en casa tenemos que estar muy pendientes de él.



No tiene las cosas fáciles porque se han unido dos cosas: sus problemas de atención, y sus escasas ganas de estudiar o de ir a clase (ambos van juntos, claro), por un lado, que hacen que a veces no sepa qué tenía que hacer, cuándo tenía el examen o dónde vive y cómo se llama. Y por otro lado la música, que se lo está dando todo pero le quita mucho, muchísimo tiempo.

A veces, esos dos temas juntos son una bomba de relojería, ya que en los últimos tiempos, con ensayos, pianos, pianistas y demás ha pasado a tener diez horas de música a la semana, más las prácticas en casa. Eso supone que, si sumamos los traslados, tiene más o menos una media tres horas diarias ocupadas en quehaceres musicales. Y sus estudios le llevan mucho tiempo, así que estamos tooooooodo el día pendientes de deberes y estudios. Absolutamente todo el día. Y eso agota, a él y a mí.


Ya digo que no me quejo. Me encantaría, por supuesto, poder ocupar mis tardes en ocio para mí. Ir al cine el día del espectador, salir de compras, ir a algún curso o al gimnasio... pero no hay mejor ocupación que mi hijo, sobre todo porque siguen viéndose los resultados y seguimos avanzando.

En cuanto al mayor, está en un año decisivo. Segundo de bachillerato se lo está tomando aún más en serio que primero, y quiere sacar buenas notas, así que estudia mucho y se agobia mucho. Sí, en esta casa todos nos agobiamos mogollón, nos ponemos nerviosos por cualquier cosa y surgen los dramas en cualquier esquina. Pero somos así. Está llevando un primer trimestre regular, donde las cosas no le están saliendo como quiere, pero es muy difícil el nivel de autoexigencia que se ha impuesto, así que así será todo el curso. Solo estoy feliz de que termine en mayo, un mes antes que otros años, porque hay días en que, con uno estudiando día y noche y otro protestando por todo, las tardes se me hacen eternas y me parece que no es posible que solo estemos en noviembre...

jueves, 3 de mayo de 2018

12 pequeños cambios: abril

Este mes no tenía ni idea de cómo plantearlo, aunque sí ha habido algunas cosas, surgidas por casualidad, que me han servido para el reto. Pero sobre todo me ha servido para reflexionar sobre el uso que le damos a las cosas y lo que retiramos o tiramos a veces sin más, sin pensar en que podíamos haberlo aprovechado para otra cosa.



En mi instituto se repartió fruta y todos los días veía que los chavales querían sacar las cajas a la calle para tirarlas a la basura, así que me he quedado con ellas y las he reciclado para clase, para que guarden mis alumnos en ellas sus cosas el curso que viene cuando pinte y organice las clases, y otras para casa también para almacenaje. Como tengo pocos alumnos, quería que el curso que viene cada uno tuviera una caja en las estanterías para que pudiera dejar allí los materiales que estime oportuno, o libros de texto, o su libro de lectura, o lo que sea. Y algunas para dejar cosas mías, que siempre voy cargada con cajas de pinturas, rotuladores, tijeras, pegamentos...

No he querido ponerme a pintarlas porque es algo que quiero que hagan los chicos en los últimos días del curso, cuando ya estemos cansados de las clases y esté casi todo hecho. Esa última semana quiero que pintemos las paredes y que decoremos la clase para los próximos cursos.

Tengo acumuladas en mi terraza, en un almacén del cole y en mi maletero del coche un montón de cajas que en breve nos pondremos a reciclar para reutilizar.

También hay algo de lo que no me había dado cuenta pero que hago siempre: el cristal. Los tarros de cristal los reciclo todos en mi instituto, donde se hacen muchas conservas con los chavales de las clases de cocina. Y algunos tarros, los de mermelada, en mi casa se han convertido en la cristalería de diario. Y son los que más me gustan.

También he estado estos días, aprovechando que ya ha llegado la primavera, intentando ver qué uso le damos a algunas prendas de ropa que ya no nos sirven. En algunos casos la ropa del mayor pasa al pequeño, como siempre he hecho (y últimamente mucha ropa del mayor la heredo yo, sobre todo camisetas y sudaderas), y otras prendas se las doy a una amiga. Lo que está en peor estado es lo que veía con peores posibilidades de reciclado, así que he estado preparando trapos para limpiar los cristales con las camisetas viejas, como hacía mi abuela y he retirado un montón de toallas muy usadas para llevar a la protectora de animales, donde dicen que siempre les hacen falta toallas y mantas.

Creo que eso es todo. No he hecho grandes cosas en cuanto a reutilizar lo que tengo, pero sí el ejercicio de ser más consciente de las cosas que tiras o sacas de casa, y de cómo podríamos aprovechar más todos los recursos de que disponemos. Reconozco que me cuesta mucho.

jueves, 5 de abril de 2018

12 pequeños cambios: mejor que nuevo

Este mes se propone desde el blog en tierra remota el tema de estos pequeños cambios. Y esta vez será: MEJOR QUE NUEVO.



Confieso que estoy bastante perdida con el tema. Porque se trata de reciclar, de reutilizar, de darle nuevo uso a aquello que tenemos en casa. Algo que en el tema cocina, salvando las distancias, ya estoy haciendo, usar aquello que ya tengo y no comprar de nuevo.

Pero me pilláis en un momento en que acabo de cambiar la lavadora, no por capricho, sino porque ya llevaba un año dando por saco y finalmente se cansó de lavar. Y no soy muy de reciclar.


Primer propósito que se me ha ocurrido, como estoy muy tejedora, es dar uso a los ovillos que tengo por casa antes de comprar lana nueva. Eso está bien, aunque no tiene mucho que ver con el tema, o no es exactamente en tema.

También tengo pendiente hacer limpieza de ropa de los chicos que ya no les sirve y retirarla, pero tampoco sería darle un nuevo uso. Lo cierto es que mi hijo pequeño hereda ropa del mayor y de algunos de sus amigos y él se la pasa a otro amigo. Pero tampoco se trata exactamente de eso, sino de reutilizar lo que ya tenemos y no nos sirve, de darle un nuevo uso a las cosas.

Tendré que darle una vuelta al tema, y a ver lo que se me va ocurriendo. Se aceptan sugerencias.


miércoles, 7 de marzo de 2018

12 pequeños cambios: en la cocina

Este mes la propuesta de los #12pequeñoscambios nos mete de lleno en la cocina. La anfitriona esta vez es Marona de el tiempo de la marmota, un blog que sigo hace muchos años y que siempre me ha gustado mucho.



Nos propone hacer cambios en la cocina, del tipo que queramos; orden, menús semanales, comida más sana, mayor organización...

Y creo que me apunto a casi todo, porque me hace falta de todo: organizar armarios, organizar frigorífico, organizar despensa, organizar menús, llevar una alimentación más sana...



El otro día leía este post de Anita en el que hablaba de la compra inversa y nunca me lo había planteado así, aunque a veces lo hago. Creo que en este mes voy a dar salida a un montón de productos que tengo por ahí que compré porque me pareció una buena idea y que no he usado. O esos productos de los que usé la mitad para una receta y siguen ahí sin más. Todo eso va a ir saliendo, y no precisamente a la basura.

Y voy a poner especial interés en el frigorífico. Siempre se me quedan productos hacia atrás perdidos que luego caducan y aparecen yogures de no se sabe cuándo o algún producto abierto que quedó en la parte de atrás de la balda y nunca más se supo. Eso tiene que cambiar, así que me propongo principalmente tener el frigo organizado (y no lleno nivel tetris, que es lo que suele pasar, y luego me olvido de lo que he comprado), que eso la base para saber lo que tienes y lo que tienes que usar primero.



Y para empezar a cumplir con ello, este fin de semana no fuimos a la compra. Solo a la pescadería, pero ningún producto más, porque siempre hay un montón de cosas que deberíamos usar, de pasta, arroz, ... y el congelador a tope entre unas cosas y otras.

Por eso, este mes también va a ser de limpieza de armarios de la cocina. Saber lo que tengo y utilizarlo será mi primer objetivo.  Paquetes de pasta a medias que no llegan para todos pero sí para uno o dos, los cereales que compro y luego no uso como la quinoa, el bulgur, el amaranto,... latas de productos que han ido quedando atrás...



Y después, algo que me apetece hacer desde siempre: un día sin carne. Ser conscientes de que comemos demasiada carne (yo cada vez menos pero en mi casa casi todos los días se come carne en alguna comida) y planificar un día a la semana sin nada de carne. No le auguro mucho éxito, pero vamos a intentarlo y eso ya me parece mucho.

Y vosotros, ¿qué mejoraríais en vuestras cocinas?

lunes, 5 de marzo de 2018

12 pequeños cambios: febrero

Este mes se planteaba como un mes para tomar conciencia de los químicos que utilizamos en casa. Os remito a mis propósitos de principios de mes. El tema era intentar evitar algunos de los químicos más nocivos para nosotros, y lo hemos intentado, al menos en lo referente a productos de limpieza y a productos de higiene personal. Creo que el primer paso ya está dado. Ahora faltan muchos más, pero, eso sí, sin perder el norte. Y eso para mí implica que no voy a lavar a mano con una pastilla de jabón de lagarto y no poner suavizante en mis prendas, o que no voy a hacer mis propios productos a base de bicarbonato y no sé qué, porque no tengo tiempo, y si lo tengo, lo tengo ocupado en otras cosas que me gustan más. Lo que llaman desarrollo sostenible, que para mí tiene que ser sostenible en el tiempo, algo que pueda seguir utilizando, que no me suponga un gran esfuerzo, ni un paso atrás en la evolución.



Os hablaré hoy de algunas cosas que hemos probado durante las últimas semanas:

Detergente ecológico para el lavavajillas.




Lo de que sea ecológico y venga en bolsitas individuales no biodegradables no me parece muy razonable. Por otro lado, lava bien. No he notado diferencia con el que usaba antes, pero el precio es un poco alto, por lo que no sé si repetiré. Probaré algún otro a ver cómo resulta. Es un paquete bastante grande y vienen 70 pastillas.

Lavavajillas a mano también ecológico.


Este lo he comprado pero no lo he probado aún. El precio es bastante bueno; no lo recuerdo, pero si pincháis en el enlace, lo veréis. Y no lo he probado porque en casa somos de Fairy y duran tanto que aún no he terminado el que tenía, pero ya os contaré si merece la pena.

Champús sin sulfatos, parabenos y siliconas para todos.


Hasta ahora había probado varios champús que se anuncian sin parabenos para mí, pero todos contenían sulfatos, y al final no sé qué es lo peor, cuáles son los peores componentes. Me había pasado hacía tiempo a la marca Lush, siempre que estaba en mi mano, y me iba bastante bien, pero creía que eran naturales aparte de cruelty free, y parece ser que no es así en todos los casos. En fin, que había probado para mí, pero no para toda la familia. Y esta vez hemos decidido que no entran más productos de ducha que contengan este tipo de ingredientes. Hemos probado estos productos.


Este champú se lo compré para mi hijo mayor, que tiene algún brote de dermatitis en el cuero cabelludo. Lo está probando aún, pero yo creo que no le ha ido mal, a pesar de ser un problema difícil de erradicar.


Este otro champú lo compré para todos, y a mi pequeño le gusta mucho, además, al contrario del siguiente, cunde bastante y limpia muy bien.


Este último champú es el mío. Y no me ha convencido. Su textura es como una especie de moco marrón oscuro, nada apetecible. Además, no hace apenas espuma, casi nada, y me da la impresión de que no me lo lavo bien, por lo que termino utilizando bastante cantidad, y el bote es muy pequeño. Aunque sí es cierto que me deja el pelo muy limpio y me dura más en perfecto estado que con la mayoría de los champús.

Y además, hice un pedido a mi querida Miss Marple, ya que hace tiempo que usamos jabones sólidos para la ducha, en lugar de gel. Y nos va bien. Y es que los jabones de Cristina son maravillosos. Tanto que no te hace falta en casa ningún ambientador. Si no los conocéis, ya estáis tardando.

En cuanto a los productos de limpieza, tengo un problema, y es que la chica que limpia en casa compra sus productos preferidos para hacerlo (lejía y amoniaco), y aún no me he metido en eso, pero sí quería hacerlo con el detergente y el suavizante. Y no, no valoro la opción de no usar suavizante, porque me gusta mucho.

Otra de las cosas que estamos probando es un desodorante sin aluminio y sin alumbre. Mi hijo mayor y yo sudamos mucho y no nos vale cualquier desodorante que nos abandone rápido.


Llevo usándolo dos semanas y me fascina. No tenía ninguna esperanza en que funcionara. Y huele muy bien, como a limón, además de funcionar muy bien también, al menos hasta el momento, y ya lo he probado en días que he pasado doce horas fuera de casa. Cuando llego a casa he sudado, pero no huelo ni yo ni la ropa. Estoy contentísima con el resultado. La prueba de fuego llegará con el buen tiempo.


Y también he comprado manteca de Karité, que dicen que tiene muchísimos usos cosméticos. De momento la hemos usado como cacao de labios y genial, y también para las irritaciones en la nariz que hemos tenido todos con el catarro y también nos ha ido muy bien. Mi peque se lo ha empezado a dar en una cicatriz reciente que tiene. Y mi marido en los brotes de dermatitis, y de momento le está yendo bien, aunque no esperamos milagros, porque ha probado de todo en los últimos veinte años.

Creo que de momento eso es todo. Espero y deseo no volver a usar champús y geles convencionales llenos de productos nocivos para la piel y el cuerpo. En cuanto a la limpieza de casa, poco a poco. Tampoco me veo haciendo mis propios productos, o lavando con vinagre y bicarbonato, pero todo puede ser...

lunes, 26 de febrero de 2018

Manta DIY

Me encanta hacer cositas con las manos, pero no soy excesivamente buena. Y en realidad, me pasa una cosa: normalmente mis expectativas son muy altas cuando empiezo algo, y luego no me suele quedar como quiero. Y eso me frustra mucho. Así que muchas veces dejo las cosas a medias.


Tenía unas lanas compradas desde que cambiamos el sofá, hace más de un año, y con ellas quería haber hecho una especie de fundas para los cojines. Pero las empecé y no me convencían, así que las lanas y las agujas se quedaron ahí, durmiendo el sueño de los justos.


Hasta que en enero decidí rescatarlas y ponerme a hacer una manta de cuadritos. La culpa la tuvo mi madrina, que me mandó una foto de una manta de este tipo que ella estaba haciendo, la suya de ganchillo, parecida a la que hice yo hace muchos años, ayudada y dirigida por una tía abuela, cuando estaba embarazada de mi pequeño.


El caso es que me puse a ello y me enganché, como me pasó la otra vez, porque en un rato tienes hecho un cuadro, y ves que la labor va creciendo. Tenía lana de tres colores y aumenté a uno más para que hubiera más variedad. Luego tuve que volver varias veces a visitar la tienda de lanas, porque no terminaba de calcular el material necesario.


Finalmente, hace unos días, mi madre terminó de armar y coser todos los cuadros. Y me encanta el resultado. Tanto que ya estoy pensando en mi próxima labor.


Como veis, no tiene ninguna dificultad, es para principiantes muy principiantes, porque mi nivel con las dos agujas no llega muy lejos. Pero estoy contenta, sobre todo porque la he terminado.

jueves, 22 de febrero de 2018

Cosas de familia

En los últimos días, hemos realizado en casa un salto al pasado que nos ha dejado a todos nostálgicos y pensativos. Os cuento.

Mi madre es la de los tirabuzones

Mi hijo mayor tenía que hacer un trabajo de historia que consistía en entrevistar a una mujer que hubiera vivido durante la dictadura de Franco. Las preguntas de la entrevista venían dadas en el enunciado del trabajo y eran cuestiones sobre igualdad, oportunidades para trabajar, el cuidado de los hijos, expectativas de vida, dieta, higiene... no sé, muchas cosas.

Por supuesto que la persona elegida la teníamos en casa: su abuela. Y ella encantada de contar su vida a su nieto mayor. Y él también, porque le encanta estar por ahí cuando una persona mayor cuenta anécdotas de su vida, o de cómo se vivía en otras épocas. Nunca se pierde las conversaciones familiares, las cosas que le cuentan sus abuelos, y le encanta hablar con mis tíos abuelos, que aún me quedan dos, y ambos con una memoria prodigiosa.

Ya me gustaría a mí que alguna vez un bañador me hubiera sentado así.

En el fin de semana, le hizo la entrevista y la grabó. Después estuvo transcribiendo sus palabras, pero en las instrucciones se insistía en que no tenían que hacerlo en formato de entrevista, sino redactar un reportaje sobre todo lo tratado en la misma. Y así lo hemos hecho.

Pero lo mejor no ha sido el texto, que nos ha dado en estos días para muchas conversaciones, muchos recuerdos, y también para ver que un mismo recuerdo tiene distintos puntos de vista según lo vivido, y cosas que mi madre recuerda de una manera, yo lo hago de otra. Lo mejor han sido las fotos.

Esta foto ha dado para mucho. Ahí, en el cochecito, estoy yo. Y el modelo de mi madre está claro de qué época es.

El otro día pasamos por la casa de mi madre a la vuelta de su revisión en Madrid y trajimos una selección de fotografías de su infancia y juventud, fotos que mis hijos no habían visto, que demuestran que me parezco a mi madre mucho más de lo que quisiera, y que han dado también para muchas conversaciones.

Ha sido, como os decía al principio, un viaje al pasado lleno de añoranzas, y que nos ha servido a todos para conocer mejor a mis abuelos, a mi madre y a mi padre, sus circunstancias, su vida. Y también para rememorar cosas que estaban olvidadas en el fondo de la memoria, para pensar que cualquier tiempo pasado no fue precisamente mejor, pero fue como fue debido a las circunstancias, y que la vida a veces te lleva por donde quiere y no precisamente por donde eliges. Y eso no es solo aplicable a mi madre, sino a todos.

Por eso hoy me he permitido poner por aquí algunas de esas fotos familiares que han despertado tantas cosas en esta familia.

lunes, 5 de febrero de 2018

12 pequeños cambios: Sin químicos

Sigo también en febrero con la propuesta de los #12pequeñoscambios , y la anfitriona este mes es Tres pompones, que propone el siguiente tema:

Sin químicos

Y me parece muy interesante.


En primer lugar, debo decir que los químicos no son veneno ni pecado ni nada por el estilo. La química está en todas partes y qué sería de nosotros sin ella, sin los medicamentos o sin algunos productos de uso diario.

- Cosméticos y medicinas.
- Jabones, champús, detergentes, suavizantes.
- Velas, pegamentos, betunes, ceras...

Pero sí que es verdad que hay determinadas cosas, productos, que han abusado de los químicos, y llega un punto en el que no sabemos qué tenemos en casa (al menos es mi caso) o qué nos ponemos en el cuerpo, o, lo que es peor, qué comemos. Existen productos químicos nocivos que pueden contener algunos alimentos, sobre los que muchas veces tenemos un absoluto desconocimiento. Por lo que me parecen bastante razonables las campañas como la de Carlos Ríos que nos habla de la COMIDA REAL. Porque de lo que se trata es de fijarnos en los ingredientes de los alimentos e intentar elegir siempre aquellos que sean más naturales, tengan menos ingredientes y entre ellos no incluyan determinados elementos.


También tengo que reconocer que me parece excesivo el tema, hasta el punto de criminalizar a los que comen una galleta, como si estuvieran cometiendo un delito contra la humanidad. Está muy bien ser consciente de lo que uno come, pero tampoco hace falta pasarse.

Bien, ahora viene mi reto: Quiero eliminar  (o mejorar) algunos productos químicos de jabones y detergentes. Voy a intentarlo con algunas marcas ecológicas a ver qué resultado dan, y os lo cuento. Hace ya algún tiempo que intento elegir champús sin siliconas ni parabenos. Quiero pasar del intento de vez en cuando a hacerlo siempre.


También quiero eliminar el plástico de las botellas, y para ello mi chico y yo ya tenemos botellas libres de este material y a los niños en casa les hemos preparado unas botellas de cristal para el frigorífico (sí, mis hijos y mi marido beben agua fría todo el año). No consumimos agua embotellada sino del grifo, salvo fuera de casa, y así procuramos evitar tener botellitas de agua por todas partes, una tendencia habitual.


En cuanto a los cosméticos, no tengo intención de hacer grandes cambios, esa es la verdad. Ya utilizo algunas cremas y productos de Lush y de otras marcas más conciencias con el uso de animales, pero sé que eso no quiere decir que sus productos no contengan químicos, aunque tal vez, al menos por lo que he leído, los tengan en menor medida que otros productos similares de otras marcas. Seguiré investigando y ya os contaré a final de mes.

viernes, 2 de febrero de 2018

12 pequeños cambios: enero

La de hoy es una de esas entradas que me dan más vergüenza que otra cosa. Sí, vergüenza porque enseño un rincón de mi casa, y no precisamente uno bonito (que alguno hay, os lo aseguro). Enseño el rincón más desordenado y vergonzosillo de toda la vivienda. Y todo por el reto #12pequeñoscambios.



Mi reto este mes estaba en el baño. Estas eran mis estanterías. Que nadie se asuste. Usamos normalmente este baño tres personas a diario y ahora que mi madre lleva más de un mes en casa somos cuatro, y cuatro personas muy desordenadas (bueno, tres, mi madre no es nada desordenada), así que todo termina muchas veces allí donde cae. Luego no sabes dónde lo tienes, ni qué productos están acabados, o compras champú porque crees que no queda y tienes cinco botes sin empezar (real)...





Así que estas son fotos reales de una vida real y estas también son las fotos reales de cómo ha quedado.





Los cambios son pequeños, pero son cambios.

También he organizado algunos cajones, aprovechando la fiebre "minimalista" y tengo que meterme con mi librería pero me da una pereza máxima, y más estando por aquí mi madre, muy dada a dar instrucciones sobre cómo debes hacerlo todo. Con ella aquí hago menos, porque me pongo muy nerviosa cuando me dicen cómo tengo que hacer las cosas a cada paso. Pero volveré a ordenar mi estantería.

Otra de las cosas que estoy haciendo es gastar cosas a medias, especialmente en el baño. Ordenarlo todo me ha servido, como suele suceder, para ser consciente de esos productos que tienes sin terminar y que deberías haberlo hecho antes de empezar otro. Debo decir que a lo largo de este mes he acabado unos cuantos productos que estaban en las últimas, aparte de lo que tuve que tirar cuando recogí. El caso es que no he comprado ningún producto para el baño en todo el mes. Y parece que las estanterías siguen algo despejadas.

No, desde luego que no es un baño pinterest, y la estantería está reutilizada de cuando los niños eran pequeños y la usábamos para sus juguetes y pañales. Sí, estamos a la espera de reformar el baño, pero es lo que hay, al menos de momento.

domingo, 21 de enero de 2018

Mi semana 3/52

Ya tres semanas de este año, y parece que le vamos cogiendo el tranquillo al asunto.

Esta semana se me ha pasado volando, así que, como os digo, eso significa que vamos acostumbrándonos al ritmo de clases y de rutinas. Los niños en casa ya estudiando a tope, con trabajos y exámenes, y en clase estamos ya en pleno trimestre. Me ha costado mucho, muchísimo, recuperar las ganas de trabajar. He empezado sin ganas, no me apetecía ir a clase, no me apetecía hacer nada y me ha costado al menos dos semanas hasta que he vuelto a querer hacer cosas. A ver, claro que he trabajado estas dos semanas, pero no con la energía y el gusto que suele ser habitual en mí. Ahora, sin embargo, ya me siento como siempre.


Apenas me he movido de casa estos días y tengo la sensación de haber hecho muchas cosas, tal vez porque he estado estudiando mucho con mi peque, y preparando clases, o leyendo un montón, y también tejiendo, algo que hace mucho tiempo que no hacía. Y como que me ha cundido el tiempo.

Sigo con mi proyecto de "minimalismo" que consiste, básicamente, en organizar algunos rincones de la casa. El baño ya está y me propongo hacer lo mismo con alguna cosa más. Ya os lo contaré.


Además, el viernes salí, a mi cafetito de los viernes, como siempre, pero también quedamos los amigos a tomar los vinos, algo que no hacíamos desde el Pilar. Y creo que ya tocaba. Así que lo pasamos muy bien, aunque solo fuera para ponerse al día de todos estos meses.


Y el sábado (ayer), casi sin planearlo, mi chico pequeño y yo nos fuimos al cine a ver Coco, que nos encantó. Fuimos pronto para no quedarnos sin entradas y mi peque dijo que había sido un día casi perfecto, porque le compré la que está siendo su chaqueta preferida del invierno en otro color y de rebajas, una bufanda, que tenía ganas de una, y un libro. Además del cine. Y ver al chaval decir cosas positivas es algo tan escaso que da mucha satisfacción cuando sucede.

En cuanto a otras cosas, os diré que he visto esta película.


Estoy leyendo este libro.


Y en casa seguimos escuchando a Madonna en bucle.

No tengo mucho más que contar. ¿Qué tal ha sido vuestra semana?