viernes, 10 de agosto de 2018

En el principio

No recuerdo cuándo, porque soy muy mala para las fechas, pero en los inicios de internet (y me refiero a internet para todos, cuando ya podías conectarte desde casa o desde el trabajo) me entretenía con Fotolog. Ahora he oído que vuelve. No sé si tiene mucho sentido, porque la verdad es que era una red social muy parecida a Instagram, o al menos a Instagram al principio, cuando se compartían solo fotos y no textos enormes y vídeos y demás.



De aquella época seguía mucho a Miss Capricho, una chica que dibujaba casi a diario, que me encantaba y que trabajaba diseñando ropa y pijamas en alguna cadena de ropa interior tipo Women secret. Hace mucho tiempo que le he perdido la pista. También seguía a uno de los creadores de Fotolog, que ponía cada día una foto de todo lo que comía (qué moderno), aparte de fotos también de su familia. Es este.

También en los inicios me enganché a dos blogs muy diferentes. Y a otros muchos que han ido yendo y viniendo en mi vida.



Mis blogs de cabecera por entonces, y  durante mucho tiempo, fueron por un lado El blog de Anita y por otro Te quedas a cenar.

Gracias Te quedas a cenar, entré en el mundo de los blogs de cocina, y también me aficioné, años después, a hacer pan. He aprendido muchísimo de un montón de sitios, muchos de los cuales seguí durante años, algunos que desaparecieron, otros nuevos, y finalmente, alguna vez os lo he dicho, me quedo con varios, pero especialmente con mis dos blogs más recurrentes cuando quiero buscar una receta: Webos fritos y Velocidad cuchara.

Por otro lado, el blog de Anita era para mí un referente desde el principio, cuando escribía en inglés y enseñaba sus modelitos diarios. Y a través de él conocí a las Sisters, uno de mis blogs favoritos y que, desgraciadamente, también desapareció. También gracias a Anita conocí otros muchos blogs y otras muchas personas que la visitaban y comentaban.

Por eso ahora me ha dado mucha pena que Anita deje su blog. Pero esto es así, hay que cerrar etapas para continuar, y creo que el mundo de los blogs se ha quedado un poco atrás. No es que yo misma me proponga dejarlo, ni nada de eso, pero entiendo perfectamente su decisión.



Creo que me daría mucha más pena aún si no fuera a saber de Anita, si esto fuera de verdad un final, pero no lo es, porque Anita hace tiempo que se convirtió en mi amiga y sé que está ahí para lo que quiera, y ella me tiene aquí para lo que necesite. Por eso la nostalgia y las ganas de blog me las tendré que aguantar, y serán menores (aunque no inexistentes).

Creo que es un cambio de época. No solo por el blog de Anita, sino porque muchas personas están abandonando los blogs a favor de otras plataformas, especialmente instagram, por su inmediatez, y twitter, en el que ahora se pueden hacer hilos tan largos que dan ganas de decirle a la gente que mejor escriba en un blog o algo...



Todas las redes sociales tienen su época, y quizá esta ya no sea la de los blogs, aunque algunos nos empeñemos en continuar...

miércoles, 8 de agosto de 2018

Un cumpleaños

Hoy mi hijo mayor cumple 17 años. Y es la primera vez que los cumple lejos de nosotros, a miles de kilómetros, y además en un parque natural sin cobertura ni wifi y sin posibilidad de que le felicitemos ni hablemos con él.



Ayer nos mandaron un mensaje (una compañera mayor de edad a la que le dejan usar el móvil) diciendo que pasará tres días junto con otros compañeros de caminata y aventura por el bosque, durmiendo al aire libre. Supongo que será una gran experiencia para él, así que me quedo con eso, con que estará disfrutando de algo único el día de su cumpleaños.

Estoy pasando un verano bastante regular, de ánimos y de muchas cosas. Y a eso contribuye que mi hijo mayor lleve fuera ya más de dos semanas y le queden otras dos para volver. Y ahora mismo también que el pequeño se haya ido a un campamento (de música) durante ocho días. Estoy triste, muy triste, y sé que es irracional porque todo esto es por su bien, y ellos están disfrutando mucho, ambos, de sus campamentos. Pero no puedo evitar sentirme así.

Cosas de madres petardas.


martes, 7 de agosto de 2018

Rise

Vi esta serie recomendada por alguien a quien sigo y me pareció que tenía que probar a verla. Entonces la empecé, quizá en mayo o junio, vi dos capítulos y me olvidé de ella hasta hace un par de semanas, que decidí terminarla.



Rise es una serie de instituto, y con eso ya tiene mucho ganado para mí. Pero además es una serie musical, o casi, y eso es un plus. Los protagonistas son profesores y alumnos de un instituto de secundaria, y las familias de todos ellos.



La única pega que le veo es que todos los personajes tienen unos dramas tremendos. No hay uno con una vida feliz, vaya. El que no es alcohólico tiene a su madre terriblemente enferma, o sus padres están a punto de separar, o no le llega el dinero a final de mes o... Llegamos al punto de intentar ser realistas y salirnos por el lado contrario.

Eso no quiere decir que no me haya gustado, que yo donde haya un buen drama y un poco de llorar voy de cabeza. Me ha parecido entretenida. Y ahora he sabido que la cancelaron después de la primera temporada porque no tuvo el éxito que se esperaba, así que son ocho o diez capítulos y puede estar bien para pasar el rato.


lunes, 6 de agosto de 2018

Leche materna

No sé en qué momento y desde dónde llegué a este libro, supongo que gracias a alguna recomendación que viera por ahí. Me decidí a leerlo y luego lo abandoné, porque no me sabía muy bien qué quería contar y hacia dónde iban las cosas, para retomarlo por fin hace poco y terminarlo.



Título: Leche materna
Autor: Edward St Aubyn
Editorial: Anagrama

Uno de los temas recurrentes de la literatura son las relaciones familiares, y más aún, las relaciones entre padres e hijo. Y de eso trata esta novela, de padres (especialmente madres) y sus hijos, y cómo lo que hacemos como padres influye en cómo son nuestros hijos y cómo educan ellos a sus propios hijos.

Tiene algunas cosas muy interesantes, como el humor o la fina ironía de las conversaciones y los pensamientos de algunos personajes, y otras que no me han gustado tanto, como la primera parte, contada desde el punto de vista de un niño muy pequeño, que reflexiona como si fuera un adulto, y además un adulto muy inteligente. A mí este tipo de cosas me sacan bastante de la trama. Aún así, me parece una novela interesante, en la que los protagonistas son una familia formada por el padre, la madre y sus dos hijos, y también por las abuelas, especialmente una de ellas, Eleanor, que tiene un papel muy interesante en cómo se desarrollan los hechos.

El libro forma parte de toda una serie en la que el mismo protagonista, Patrick Melrose, habla primero de su padre y luego de su madre y de las difíciles relaciones que mantuvo con ambos. Se supone que este personaje es el alter ego del propio escritor.

Como os decía, un libro interesante.