miércoles, 29 de junio de 2016

El estado de la cuestión

La cuestión no es la política, ni ningún tema sesudo que os pueda venir a la mente. La cuestión es mi dieta.



Este mes he seguido con la dieta que estaba realizando los dos meses anteriores, pero con una particularidad: me lo he saltado cuando me ha parecido, es decir, bastante a menudo.

Y es que empezamos el mes con mi cumple, y era una ocasión estupenda para darme un capricho.

Seguimos con la graduación de mis alumnos y la cena correspondiente.

Inauguramos la piscina, con su paella.



Y hoy, precisamente hoy, despedimos a una compañera que se jubila, también con una comida.

Así que he seguido con el mismo tipo de alimentación pero, eso sí, saltándomelo de vez en cuando.

Aún así, los resultados no han estado nada mal.

He perdido un poco más, apenas un kilo, pero visto lo visto me conformaba con haberme mantenido.




Ahora hemos inaugurado la temporada de barbacoas y demás saraos, y la cosa se suele complicar para mí durante las vacaciones, pero creo que este estilo de dieta me va, me resulta fácil de seguir, y me doy un capricho de vez en cuando. Si no bajo, pues no pasa nada, mientras no suba lo que tanto me ha costado perder...

martes, 28 de junio de 2016

Un mal nombre, de Elena Ferrante

En estos días he estado leyendo la segunda parte de la saga Las dos amigas de Elena Ferrante. Ya os hablé aquí de la primera novela.



Título: Un mal nombre.
Autora: Elena Ferrante.
Editorial: Lumen.

He vuelto a Nápoles, he vuelto a pasar el rato con Elena y con Lila, las dos amigas, las protagonistas de esta historia que también nos lleva de la mano por la Italia del momento, por el barrio natal de las protagonistas, por otros lugares como Ischia y la costa amalfitana. También he estado en Pisa.


Y ha sido genial. Tanto, que voy a volver en los próximos días, con el tercer volumen.

lunes, 27 de junio de 2016

Dormir

Solo me apetece estar en la cama.



Este fin de semana he descansado un montón, he dormido bien, sin valerianas, ni tilas, ni dormidinas ni na de na. Pero sigo cansada.



Supongo que una aguanta mientras tiene que hacerlo y ahora, cuando llega la calma, mi cuerpo se ha rendido.



No quiero más que quedarme todo el día en la cama, leer allí, dormitar, consultar internet y no moverme de mi camita en varios días.



Pero, ya sabéis, no puede ser. La realidad manda.


De momento, ahora mismo me voy a trabajar. Y esta tarde toca piscina con los niños, que no es que no me apetezca, pero...