miércoles, 16 de octubre de 2019

Peaky blinders

Ya sé que llego tarde a esta serie. Cuando todo el mundo ya está viendo la última temporada, yo acabo casi de empezarla. Y no será porque mi hijo mayor no me la ha recomendado una y  otra vez a lo largo del último año, y porque la veo por todas partes... pero lo cierto es que una serie sobre mafia inglesa a principios del siglo XX me convencía más bien poco.



Los dos primeros capítulos tampoco ayudan. Intenté ver el primero y, salvo la fotografía y la música, no me enganchó demasiado. Pero luego... luego en unos pocos días he visto dos temporadas.



¿Qué tiene de interesante esta serie? Yo diría que todo; la fotografía es maravillosa.



El vestuario me gusta muchísimo.



La ambientación, esas fábricas, esas calles sucias, esos primeros coches, los caballos, la gente...



Los actores están absolutamente soberbios, especialmente el que lleva el mayor peso de la trama, Cillian Murphy, un personaje que no puede dejarte indiferente.



Y la música, la música es absolutamente perfecta. Y para muestra el tema principal.



lunes, 14 de octubre de 2019

¿Qué fue de...?

Hace tiempo, alguna de vosotras me pedía que os contara, si es que sabía,  qué ha sido de alguno de esos alumnos de los que os he hablado aquí. Y me gustaría, me encantaría, hacerlo de unos cuantos.

En primer lugar, quisiera hablaros de Laura. Porque estos días me he estado acordando de ella, a raíz de encontrármela un día por casualidad, y verla tan bien y tan mayor, tan contenta, tan feliz...



Para entender lo que os cuento hoy, tendríais que ir a esta entrada. Pero si no os apetece, os resumo: Laura era una niña a la que siempre habían dicho que no valía para nada, y mucho menos para los estudios, con muy baja autoestima, con unas capacidades que se pensaban que eran muy bajas y con apoyos desde primaria.



Pues bien. Os cuento novedades. Laura terminó la ESO mientras yo estaba aún en el instituto en el que la conocí. Su madre vino a traernos un regalo a mi compañera PT y a mí. Cada vez que nos veía, se ponía a llorar. Había sido muy duro para ella. Le habían dicho en el colegio que su hija nunca terminaría los estudios, y con apoyos le costaba mucho avanzar. Pero no se trataba más que de pequeños problemas de aprendizaje que se fueron solventando con el tiempo.

Laura terminó el Bachillerato de Humanidades con unas notas bastante brillantes, y está terminado la carrera de Psicología. Podría deciros que me contó que le gustaría ayudar a personas que, como ella, se encontrasen con dificultades para integrarse y para ser aceptadas. Pero no. Lo cierto es que quiere dedicarse con algo relacionado con la criminología y le gustaría investigar la mente de los asesinos en serie...

Lo importante de Laura es que en su casa nunca se dieron por vencidos, y ella tampoco. Trabajó como una hormiguita y fue mejorando día a día principalmente gracias a su esfuerzo. Hoy es una chica bastante feliz, con amigos, viviendo por su cuenta, independiente... algo que hace ocho años nadie a su alrededor habría imaginado.



Y es que muchas veces nos olvidamos de que los alumnos, los jóvenes en general, aún están evolucionando, cambiando, y cada uno lo hace a su ritmo, que a veces no es el que marca la sociedad, el colegio, sino otro muy diferente, más rápido o más lento, y que tenemos que intentar como padres, o como profesores, adaptarnos a esos tiempos de desarrollo que tienen los chicos.

viernes, 11 de octubre de 2019

Días grises

Hay ocasiones en las que uno está bien, tranquilo y en un buen momento, y de pronto te sorprende un día gris. No se trata siquiera de un día negro. No ha pasado nada concreto, o tal vez sí, tal vez hayan sucedido pequeñas cosas sin importancia que se unen para estropearte el día.

Eso me pasó ayer. Me levanté contenta, a pesar de no haber dormido demasiado. No tenía preocupaciones, al menos no más de las habituales. Pasé buena mañana con los chicos y me encontraba bien. Pero entonces todo empezó a torcerse, no sé exactamente en qué momento, para que por la noche acabara yendo a la cama triste, quizá un poquito desesperada, con muchas ganas de llorar. Y lo que es peor, que hoy me haya levantado con el estado de ánimo nublado y sin fuerzas.




Vamos a echarle la culpa a la regla, que desde hace tiempo me llega como una tormenta, y me deja sin fuerzas para nada. Vamos a echarle la culpa al poco tiempo que tengo de hacer todo lo que tengo que hacer, a pequeños problemas, pequeñas trabas, ínfimas situaciones... que se han juntado todos para que mi día hoy me parezca oscuro desde estas horas de la mañana.

Pero pensemos en positivo. Si ayer parecía un gran día y se tornó gris, hoy puede parecer muy oscuro y salir el sol en cualquier momento. Eso espero.

jueves, 10 de octubre de 2019

Con mis manos...

Empieza el otoño y siempre tengo ganas de ponerme a hacer pequeños proyectos de manualidades, para la casa, de costura o tejido...



Este año las cosas se están retrasando un poco, porque hace muy bueno, porque no tengo tiempo de todo y no quiero agobiarme porque no llego a todas las cosas que me planteo, porque sigo saliendo bastante para esta época del año...

Aún así, ya tengo en mente cosillas para hacer, sobre todo con las dos agujas, pero también me planteo volver al ganchillo (sí, eso que todo el mundo ahora llama crochet) o coser alguna cosa para casa.



Me van apeteciendo ya tardes enteras de sofá y manta, de frío en la calle (aunque no soy de las que l está deseando) y calor dentro, con algo que hacer entre las manos y una película o serie de fondo, o la lectura.

Creo que es el momento de platearse proyectos, de terminar cosas pendientes y de echarle mano a la imaginación, aunque me está viniendo muy bien el buen tiempo para seguir saliendo a caminar, para tener más ganas de moverme, para mantenerme más activa...



Os iré contando, pero creo que este otoño empezaré un par de cosillas nuevas y terminaré una del año pasado. Al menos algo ya tengo en marcha en mis agujas...