miércoles, 22 de mayo de 2013

Y decirte alguna estupidez por ejemplo te quiero

Este es un libro que he leído muchas veces en clase con mis alumnos. En los últimos años me he planteado no hacerlo, y algún curso no lo he hecho, debido a que a los alumnos les pilla un poco lejos en el tiempo. Habla de dinero en pesetas, por ejemplo, o de jugadores de fútbol como Butragueño, y a la mayoría de ellos eso les suena a prehistoria.



Pero este año he vuelto a caer. Es un libro que me da mucho juego en clase, que es muy divertido y que, cuando lo acabamos, como premio, les pongo la peli, que es bastante entretenida.



No es una joya de la literatura, pero está narrado en primera persona, así, sin mucho orden, como si de un monólogo interior se tratase. Y eso en técnicas narrativas es casi a lo más que me atrevo con los chicos pequeños.

Y trata sobre el primer amor, lo que te hace sentir, y también lo que pasa cuando tienes quince años, tus anécdotas con la familia, los amigos, las clases, los profesores... Y les resulta tan cercano, que siempre les gusta.


martes, 21 de mayo de 2013

El hombre de las sombras

La semana pasada vimos unas cuantas películas de las que teníamos pendientes. Nos dio tiempo a organizarnos un poquito mejor, quizá porque el mal tiempo no invitaba a salir. Entre otras, tenía ganas de ver esta película.



No es nada de lo que parece. No es una peli de terror al uso, no es fantástica, pero lo parece, y tiene una voz en off, un narrador que te va llevando por la historia de una manera que me ha gustado.



Julia es enfermera en un pueblo norteamericano en decadencia. El pueblo es un extraño lugar, una especie de pueblo de leyenda, en el que están desapareciendo niños de manera misteriosa. Un día, el hijo de Julia es secuestrado de su casa. Y aquí comienza la historia.


Extraña, y  no sabría deciros si me gustó mucho o no. Lo que sí puedo asegurar es que me sorprendió la trama.





lunes, 20 de mayo de 2013

Recuerdos

No sabes lo que sientes por alguien, lo que de verdad significa para ti, hasta que no lo pierdes, o hasta que no dejas de verlo tan a menudo, hasta que te alejas...



Y digo esto porque la semana pasada he estado en mi antiguo instituto, celebrando unas jubilaciones. Por cierto, las chicas que se jubilaban me parecían tan jóvenes, que vi claramente que me estoy haciendo mayor.

Dos segundos, tan sólo dos segundos, y ya era una más, era como sí nunca me hubiera marchado, como si este curso no hubiera sucedido nunca.

Ha sido extraño. He sentido que pertenecía a ese lugar, que no me había ido, y que la gente de allí así lo sentía. Retomamos viejas conversaciones, antiguas bromas, seguimos hablando de alumnos, de compañeros, de las clases, de todo, como si no hubiera pasado casi un curso entero. Incluso uno de ellos, despistado, me dijo que este año casi no nos habíamos visto, como disculpándose (ahora que trabajo a cien kilómetros...)




Sé, porque soy bastante idiota pero no tanto, que estos sentimientos y esta sensación no durará mucho. El curso que viene ya no será lo mismo, y dentro de poco al ir a ver a mis compañeros, encontraré muchas caras diferentes, los alumnos ya no me conocerán, todo será como si nunca hubiera estado allí. Y sentiré que pertenezco plenamente al lugar donde trabajo ahora.

Aún así, ahora mismo me siento dividida. Me encanta mi actual lugar de trabajo, mis alumnos, a pesar de lo que proteste por ellos, y también me habría gustado seguir trabajando donde estaba. Es una sensación extraña que me deja mal cuerpo.

Eso sí, tuvimos tanta celebración que me puse como la moñoño, y eso que la dieta-operación-bikini-o-bañador-o-lo-que-sea no iba mal... ggggrrrrrrrr.