miércoles, 24 de agosto de 2016

He visto 5

En el hospital, en las largas horas de espera, vi una película.



Título: It.
Director: Tommy Lee  Wallace.

No recuerdo si la había visto hace años o solo algún trozo porque no pude. Pero no me ha dado nada de miedo, ni siquiera el payaso, nada de nada, y es, además, de esas películas a las que el paso del tiempo ha hecho un flaco favor. No la veáis.




Título: Olvídate de mí.
Director: Michael Gondry.

Una película que no es lo que parece. No es una comedia romántica y tampoco está llena del histrionismo de Jim Carrey. Es una película diferente y me ha parecido muy especial. Gracias a Dina por recomendarla.




Título: Ghost World.
Director: Terry Zwigoff. 

También es una película diferente. Tenía que verla después de que el cómic no me convenciera del todo. La película sí lo hizo, creo que especialmente por Thora Birch, aunque también Scarlett aquí me gusta mucho.




Título: El viaje de Chihiro.
Director: Hayao Miyazaki.

Esta película la vi casi cada día durante años, pues era la favorita de mi hijo mayor cuando tenía cuatro o cinco años. Me la sabía de memoria, escena por escena. Pero ahora llevaba mucho tiempo sin verla y me apetecía mirarla con otros ojos, menos de visionado diario. Y, por supuesto, me ha encantado.


martes, 23 de agosto de 2016

La fórmula preferida del profesor

Este verano estoy leyendo bastante, así que llevo también bastante retraso a la hora de hablaros de libros, pero eso me vendrá bien ahora cuando empiece las clases, porque los primeros meses, con preparar clases y centrarme, creo que no me va a dar tiempo a leer mucho.

Como me ocurre muchas veces, no sé exactamente cómo he llegado a este libro. Seguramente, como me ocurre a veces, he visto alguna recomendación en IG, o similar, he hecho una captura de pantalla y luego, tiempo después, me he acordado del libro.



Título: La fórmula preferida del profesor.
Autora: Yoko Ogawa.
Editorial: Funambulista.

Los protagonistas de esta historia son: un profesor de matemáticas que tiene una extraña lesión por la que solo tienen memoria para ochenta minutos, la mujer que limpia en su casa y el hijo de ésta. A través de estos protagonistas se nos plantea una historia sencilla, de rutinas diarias, de conocerse, de encariñarse con alguien, pero a la vez también temas fundamentales como la búsqueda de la propia identidad, el sentido del mundo...

La narración de la autora se ciñe bastante a lo que conozco o he leído de literatura asiática: una narradora que se aleja de los hechos, que no habla de sentimientos, que parece un tanto fría. Es un libro delicado y tierno, en el que enseguida te encariñas con los personajes a pesar de la distancia y a veces crudeza que la autora impone. En especial tengo que destacar la figura del profesor, que se relaciona con el mundo a partir de los teoremas matemáticos que conoce y estudia día tras día, ya que su mente solo puede estructurar la vida a través de las matemáticas.

Una historia, como os he dicho, muy tierna y de las que deja poso: la he leído hace aproximadamente un mes y aún tengo en la mente a los personajes.

lunes, 22 de agosto de 2016

De cómo convertir una pequeña reforma en la obra de El Escorial

Todo empezó de la manera más tonta.

- Necesitamos una tele nueva.

Esta ha sido la cantinela de mis hijos durante todo el verano, porque es cuando más juegan a la play o ven alguna cosa en la tele, y la verdad es que la pobre ya no da más de sí.



Decidimos que queríamos comprar una más grande para ponerla en la pared, pero justo detrás del televisor ahora mismo tenemos un mueble colgado en la pared para guardar películas y cedés, un mueble con puertas de cristal que nos gusta, nos resulta muy útil y que no pensamos retirar. Así que decidimos cambiarlo de sitio. Y eso ya implicaba pintar la pared donde estaba el mueble.

Como ya os conté, fui a por la pintura y pensé ya en pintar todo el salón, que falta le hacía. Teníamos el salón en dos tonos de amarillo, de los "colores del mundo" de Bruguer. Era de la gama Sahara.



Un par de días después me arrepentí y decidí que ya que pintaba, mejor le cambiaba el color. Y me decidí por la misma pintura, pero cambié el destino a Japón.

Esta foto y la anterior las he tomado de la página de bruguer.

Ha sido un cambio bastante radical. Nos encanta, pero todavía estamos acostumbrando la retina...

En fin, que ya que cambiábamos el mueble, redistribuí un poco el salón, cambié una alfombra para un lado y la otra para otro.

Y, aprovechando, pinté la entrada y el pasillo, porque los teníamos pintados igual que el salón.

Y de paso, decidimos que ya era el momento de cambiar los interruptores de la luz, que nunca nos han convencido, son de bastante mala calidad y tenemos un par de ellos rotos desde hace tiempo.

Por último, y ahora ya lo más necesario, es cambiar los sofás, más que nada porque están rotos, pero rotos de que ya no dan más de sí.

Total, que aún no hemos comprado la tele, pero tenemos el sitio ya preparado para ella, y estamos mirando sofás.

Además, y ya que estaba poco liada, me he decidido por limpiar, pero de verdad, método konmari en la mano, la librería del salón. Es muy grande, ocupa la pared más grande de toda la casa y voy muy poco a poco, porque tengo libros y papeles para aburrir. Pero espero terminarlo antes de empezar a trabajar el día 1.