lunes, 24 de noviembre de 2014

Insomnio

Durante las últimas semanas, apenas duermo.



Paso la mayoría de las noches, como la de hoy, por ejemplo, totalmente en blanco.

Algunos días duermo un poco, ya a eso de las dos o las tres de la mañana, un sueño intranquilo y nervioso que no me deja descansar bien, y luego me levanto a las seis con mayor sensación de sueño que si no hubiera dormido nada.


Lo que más me apetece cuando estoy así es levantarme y ponerme a hacer cosas, cualquier cosa. Pero me obligo a permanecer en la cama y descansar, al menos.

Sé que debería tomarme algo, que una dormidina o algo así me ayudaría algo a conciliar el sueño, pero ya he dependido de pastillas para dormir en algunas etapas de mi vida, y no quiero volver a eso.



También sé que si hiciera algo de ejercicio todo mejoraría, pero tampoco puedo, materialmente me resulta muy difícil, no diría que imposible, pero casi, encontrar tiempo para hacer algún deporte. Llego a casa muy tarde y cansada, e inmediatamente empiezo con deberes y extraescolares con el peque. Cuando terminamos suelen ser las siete y media o incluso más. Cenamos a las ocho, ocho y cuarto, así que me da tiempo a hacer la cena e ir preparando la comida del día siguiente. Después preparo alguna cosa para clase, o miro internet durante media hora. Con un poco de suerte, me apetece ver el capítulo de alguna serie, aunque ahora la mayoría de los días tampoco tengo ganas. Leo un poco en la cama y luego intento apagar la luz pronto a ver si me entra el sueño... Y vuelta a empezar.



Es una etapa, lo sé, pero resulta difícil ir a trabajar día tras día durmiendo muy poco o nada.


domingo, 23 de noviembre de 2014

Reto 30 libros III

16. El próximo que vas a empezar.
Creo que va a ser Intemperie, de Jesús Carrasco. 


Después de intentar evitarlo durante mucho tiempo, este libro ha caído en mis manos y muy recomendado, así que no puedo dejarlo más, aunque sé que me va a doler.


Aunque mi próximo libro podría ser cualquiera de los que tengo en mi lista de pendientes, porque nunca se sabe.

17. El próximo que vas a comprar.

Esto lo tengo claro. He leído un libro en mi libro electrónico que me ha gustado mucho, y voy a comprarlo (en realidad, ya lo tengo encargado). Hablaré de él en los próximos días.


18. Uno que te hizo cambiar de idea sobre algo (lo que sea).

Me ha costado bastante esta categoría. Supongo que los libros siempre nos hacen cambiar en algo, nos influyen, a mí al menos me influyen mucho, hasta en el estado de ánimo mientras los leo.


Dando vueltas al tema, he decidido que quizá La cena, de Herman Koch fue un libro que me influyó mucho en la manera de ver la maternidad, y también en cuando uno dice eso de "yo esto nunca lo haría".

19. Uno rojo.

El rojo es la sangre, la violencia...

El primero que me viene a la mente es el último que he leído, del que aún no he tenido tiempo de hablar en el blog.

Heridas abiertas, de Gillian Flynn.

20. Uno naranja.

Por naranja entiendo alegre y veraniego. De este tipo podría elegir algunos de este verano. Pero cuando he visto la categoría, me ha venido a la mente uno del que os he hablado hace poco, también tendrá algo que ver el que su portada sea naranja...


Cuentos en verso para niños perversos.

21. Uno que hayas heredado.

 Heredé algunos libros de mi abuelo. Aunque a ese respecto fue mi chico el gran heredero. Sí, mi abuelo le dejó parte de su biblioteca, con temas sobre la Guerra Civil, a mi chico, que no conoció a sus abuelos, y por eso el mío lo tenía adoptado.


Uno de esos libros que no heredó él sino yo fue Edad Prohibida, en una edición antigua, libro al que tengo un cariño especial. Lo leí hace muchos años, siendo una adolescente, y no he vuelto a hacerlo por miedo a que ahora me decepcione.


22.Uno déjà-vu (que te parezca que ya lo has leído).

Una cosa curiosa que me pasó con un libro. Hace años leí Brooklyn follies, de Paul Auster. Pero me olvidé por completo del libro. El olvido llegó hasta tal punto que el año pasado lo volví a leer, y así, mientras lo leía, pensaba en que debía de ser parecido a otro libro de Auster que ya hubiera leído, porque me sonaba. Hacia el final del libro, estaba mosqueada, como si me hubieran tomado el pelo. 


Días después de terminarlo, buscando en mis estanterías alguna relectura, apareció un ejemplar de este libro, leído, por supuesto.

sábado, 22 de noviembre de 2014

La música

Hoy me he levantado y, como cada sábado, me he puesto a desayunar tranquilamente mientras echo un vistazo a algunas páginas, ésas de las que soy asidua.

He abierto el blog de Tracy y he visto que hoy es Santa Cecilia, la patrona de los músicos. Además, ella dice ¿Qué sería de nosotros sin la música?. También me he acordado de Carmen, mi chica preferida cuando se trata de recomendar música.

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Y por supuesto, he ido corriendo a felicitar a mi músico favorito, que también estaba desayunando en el salón, frente a la tele.

Ya os lo he contado en otras ocasiones, no he sido nunca una persona aficionada a la música, siempre me ha sido fácil prescindir de ella, y no he cultivado mis gustos musicales, así que apenas tengo oído y reconozco que soy una total ignorante en ese terreno.


Pero resulta que tengo un hijo que adora la música, que decide que quiere ir a clase de música desde muy pequeño (3 años), no porque se lo impongan sus padres, sino porque él quiere. También el baile le apasiona y todo lo que tenga que ver con el ritmo y la música.

Y, en un momento muy malo para él, en el que no encajaba en ningún sitio, en el que todo lo que le rodeaba parecía convertirse en su enemigo y estar en su contra, decide, así porque sí, que la viola es su instrumento, y en tres meses comienza a sacar música, música de verdad, de ese instrumento infernal.

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Puede que no se vaya a dedicar a la música, puede que un día se canse de ella (aunque ahora mismo no lo creo), puede que pasen muchas cosas, pero lo que ha hecho la música por él no lo ha hecho nada hasta ahora.

Y puedo decir, sin exagerar, que la música le ha salvado.