No seré yo quien defienda la gestión que se está haciendo de esta crisis. Nada se ha hecho con tiempo, nada se ha meditado, quizá porque no había tiempo de ello, nada estaba programado y no había planes para nada similar a lo que está sucediendo. Tampoco en lo que respecta a la educación se ha actuado más que con improvisaciones y sin instrucciones claras.
El día que dejamos las clases presenciales, en mi comunidad el 13 de marzo, pensábamos que volveríamos; algunos creían que en quince días, los más pensábamos que después de Semana Santa, que volveríamos a clase y que se "perderían" un par de semanas con algún trabajo que les enviáramos a los chicos. Enseguida vimos que la cosa iba a alargarse.
La primera instrucción que nos dieron fue la de comenzar directamente la tercera evaluación, y dejar la segunda en suspenso hasta ver qué sucedía. Entonces en mi centro decidimos hacer dos evaluaciones. La primera ya estaba hecha antes de Navidad, la segunda estaba casi concluida el 13 de marzo, así que profundizaríamos y avanzaríamos materia si era posible y con eso y lo que se hiciera en adelante haríamos una segunda y última evaluación. El día que tomamos esta decisión nos llegó una instrucción diciendo que teníamos dos días para hacer la segunda evaluación, y que entregaríamos las notas vía telemática antes de las vacaciones de Semana Santa. Así lo hicimos. Cerramos la segunda y ya habíamos empezado la tercera.
Hace tan solo dos días hubo una reunión de nuestra ministra con distintos agentes del campo de la educación. Lo que salió de allí no fue nada; al menos eso se desprende de lo que se ha hablado después. Se intentará dar clase en la medida de lo posible; ya lo estamos haciendo. Se intentará que nadie se quede atrás; eso es imposible en estas condiciones. La repetición de curso será algo excepcional; eso siempre lo es. Los profesores en sus comisiones evaluadoras decidirán sobre la repetición de los alumnos teniendo en cuenta todas las circunstancias; como siempre.
Pero la conclusión de la prensa a todo esto es: todos los alumnos pasarán de curso, por tanto, aprobado general. Y creo que no se ha dicho, no es lo que se ha hablado y no tiene nada que ver con la realidad. Además, las competencias educativas están en las Comunidades Autónomas (a mi entender, un error tremendo) y son ellas las que deciden.
A la espera de instrucciones al respecto, los profesores seguimos trabajando, como podemos. Y en esto tengo que decir que cada uno según su forma de entender las cosas, y la enseñanza. Unos mandando ejercicios y deberes y trabajos día sí y día también, otros con clases por videoconferencia a sus horas cumpliendo su horario habitual, otros medio desaparecidos, otros comprendiendo que esto no es una situación normal y que tenemos que adaptarnos a unas circunstancias muy concretas, que son las de cada alumno en su casa, que no sabemos siquiera cuáles son.
En fin, aquí seguimos. Yo, ya lo he dicho por aquí, tengo muchas horas a la semana con mis alumnos. Podría ser de las que estuviera enganchada a la videoconferencia de ocho y media a dos y media, pero mis alumnos no madrugan, y tampoco quiero que lo hagan para hacer lo que hacen la mayor parte del día: jugar a la consola. Prefiero simplemente que hagan una actividad de lengua y una de historia a la semana, cortas y bien hechas. Y así se lo he planteado. Seguiremos adelante despacio y adaptándonos a las circunstancias y, como siempre, el ritmo lo marca su trabajo, que siempre es escaso y ahora es muy muy muy poco... Y no creo que pueda hacer mucho más. Estar ahí, acompañarles en sus dudas, tener el grupo de wasap dispuesto siempre para cualquier cosa, aunque no sea académica, y esperar a que pase la tormenta.