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martes, 11 de abril de 2017

Nuevo en mi cocina 2

Sigo con algunas cositas que han entrado en mi cocina en los últimos tiempos. En realidad son tres chorradas, que no afectan ni a mi alimentación ni a la de la familia pero de algo hay que hablar ¿no?

Barritas paleo.





Estas barritas están muy ricas y las tengo en el instituto por si un día me entra la tontería de que tengo hambre y no sé si comerme dos cruasanes o algo un poco más equilibrado. Están buenas, y ya he probado las cuatro variedades que he visto. Su ingrediente principal es el dátil, y luego unas llevan  cacao y otras frutas y distintas clases de semillas. No son algo para todos los días, pero me parece una buena alternativa a un picoteo cuando te dan esas ganas de comer que no son hambre ni mucho menos.

Pero os diré que, aunque a mí me gustan, mis chicos las probaron un día (no preguntéis) y dijeron que sabían a comida de perro. No sé cómo lo dedujeron, pero fue la opinión general, y que hacía falta mucha agua para tragarlas.

Sirope sin calorías.



Está probado ya en casa por todos y tiene el visto bueno de toda la familia. No confiaba nada en que nos gustara, porque casi no uso edulcorantes y suelo notar el sabor en las cosas, pero me ha sorprendido mucho. Está bueno, y no sé qué lleva para no tener calorías. No es algo que tomaría todos los días pero para un antojo está bien. El otro día vino un amigo de mi hijo a dormir y en el desayuno le oí decir que qué bueno estaba este caramelo. Así que ya os digo que está muy bien.

Quinoa.



Aquí os quiero pedir ayuda, porque lo hemos probado, con verduras, y no nos ha gustado. A mí me ha resultado totalmente insabora, pero a los demás en casa no les ha gustado nada. Así que si tenéis alguna recetita para darle otra oportunidad, os lo agradezco.


Y eso es todo por hoy.

jueves, 30 de marzo de 2017

La no operación bikini

No sé si os he contado que llevo una temporadilla cuidándome un poco más, porque necesito adelgazar (no olvidemos que eso es lo primero en lo que pienso para cuidarme) y porque quiero cambiar algunos hábitos diarios.



Por eso, desde Navidades empecé a hacer algo de ejercicio, y como siempre me da pereza, pensé que iba a abandonar pronto, pero resulta que el zumba me gusta tanto como el yoga. Y ahora estoy combinando mis clases de zumba y pilates con 20 minutos de yoga por las mañanas tres o cuatro días a la semana, así que estoy más activa que en mucho tiempo.



Y, por supuesto, me tocaba cuidar lo que como, y me ha costado más ponerme a ello, pero ya estoy en marcha, mirando mis comidas, lo que gasto y lo que ingiero, regulando un poco las cosas para conseguir, espero, un equilibrio que se sostenga solo y que me permita llevar una vida activa y encontrarme bien.



Y adelgazar esos kilazos que he puesto, que sí, que me parece ahora lo más urgente pero no quiero tener prisa.

Y son mis mañanas las que me traen loca todavía, porque la comida de mediodía la hago en casa, y lo voy teniendo bastante controlado, porque además he puesto a mi marido en plan conmigo. Pero las mañanas me resultan complicadas, porque desayuno muy pronto y vuelvo a casa tarde, y no puedo pasar la mañana sin comer algo.



Intenté tomarme solo un café con leche y luego desayunar en condiciones a media mañana pero no paro hasta las once y se me hace muy largo. Así que desayuno bien y luego tomo un café con algo. Y el problema sigue estando en ese algo, que tengo que llevarlo porque si no me como lo que me ponen mis chicos en el instituto, que no es exactamente lo que me gustaría. Así que esta semana, después de intentar y probar distintas opciones, me llevo el almuerzo de casa y me tomo solo el café en la cafetería.

Ya os contaré cómo me va, porque, como dicen mis asesoras, no se trata de estar sufriendo, sino de comer lo que te apetece pero con un poco de cabeza y cuidarte un poco más.


martes, 21 de marzo de 2017

Nuevo en mi cocina

Estoy cambiando poco a poco mi alimentación por una más sana y natural.



No son grandes cambios, porque siempre me ha interesado la cocina, y por tanto, los productos, las preparaciones, así que he probado distintas cosas durante los últimos años. Pero sí quiero que, poco a poco, mi cocina sea cada vez más sana. Y ya os contaré por aquí si lo voy consiguiendo.

Cosas que he comprado en estos días.

Queso batido 0%.



Ya lo había comprado más veces, cuando mi chico, al que le sobran bastantes kilos, se pone un poco a dieta, porque los valores nutricionales que tiene son muy buenos. Pero yo lo había tomado en contadas ocasiones y apenas me había acordado de este producto hasta que me lo recordaron. Ahora me está gustando como cena para algunas noches, o de postre de alguna comida.


Konjac.



Es un invento un tanto extraño, y no sé si es muy natural, la verdad, pero el caso es que está bueno. Hemos probado los fideos de konjac y están bastante bien. No, no son pasta, aunque le den el aspecto de que lo son, pero, con verduras asadas, como los he cenado por ejemplo un día, están muy buenos.

Semillas de chía.



Aún no las he probado, pero he leído sobre ellas y me parece que pueden estar bien. No tienen sabor, según parece, así que simplemente será cuestión de introducirlas en algunos platos, como ensaladas, por ejemplo.

Pb2.



Es mantequilla de cacahuete en polvo. La primera vez que lo oí me parecía algo extraño, pero lo único que hay que hacer es mezclarlo con agua para darle la textura que quieras, más ligera o más espesa. Hace unos días terminé el bote que tenía, comprado en iHerb hace tiempo, y he comprado estos, porque me parece una buena opción para acompañar las tortitas, para rellenar los dátiles, y estoy pensando en algún uso más, porque pedí dos botes: uno normal y otro de chocolate.

miércoles, 8 de marzo de 2017

MyfitnessPal

Ayer, gracias a este post de Anita, me acordé de que llevaba muchos meses sin usar esta aplicación de móvil. Y me la volví a descargar.




Cuando la abrí y entré en mi cuenta, me di cuenta de que hacía casi un año que no la usaba, y eso está muy mal porque me parece muy útil, te da muchas información y sirve para controlarte, aunque algunos días te pases de tus objetivos o no llegues, algo que, aunque no lo creáis, es bastante habitual, que comas demasiado poco pensando que te estás cuidando y luego tengas más hambre de la que deberías.




MyFitnessPal, para los que no la conozcan, es una aplicación de móvil para controlar lo que comes, el ejercicio que realizas, y hasta el agua que bebes.

Es muy facilita de usar y la verdad es que te da muchísima información.




Al principio puede parecer un rollo poner todo lo que comes al día, pero enseguida te guarda tus comidas y combinaciones y te salen ya con las medidas correctas, con lo que se convierte en algo muy sencillo.




Cuando la he usado, y lo he hecho mucho, no me he fijado demasiado en los macros, algo de lo que nos habla Anita y que a mí siempre me suena a algo incomprensible, pero esta vez voy a empezar a hacerlo un poco más, porque me parece una forma muy buena de controlar qué comes y qué desgastas a diario.

Supongo que pensar en esto a estas alturas es como ponerse a pensar en la operación bikini. No sé, no creo que cuidar lo que comas sea exactamente hacer dieta, pero ya os contaré.

De momento, la aplicación me ha recordado mis tortitas de avena y hoy me las he hecho.


lunes, 7 de noviembre de 2016

Lunes

Llevo una temporada, desde que empezaron las clases, que estoy ilusionada y muy dispuesta, dedicándole muchas horas al trabajo, y preparándome mucho, con ganas de trabajar y dándolo todo.

También con mis hijos parece que las cosas van más o menos bien, el pequeño compaginando su música y los estudios, y el mayor algo más interesado en las clases que el curso pasado.



Pero hay otra faceta de mi vida que estoy descuidando del todo, y es mi alimentación y mis propósitos de vida sana.

Creo que nunca he estado tan descuidada como ahora, y lo digo sin haber pisado la báscula porque le tengo bastante miedo. Y no hago nada de ejercicio, no digo ya deporte, que este curso había pensado que tendría tiempo de volver al yoga y de momento ni he encontrado un minuto para ir a informarme de horarios. No me refiero a volver a clases, sino simplemente salir a caminar, hacer algo...



Me paso muchas tardes y fines de semana frente al ordenador, y lo acompaño de patatas fritas y gominolas, así que siento que he tocado fondo en lo que respecta al no cuidado de mi persona.

A partir de hoy, lunes, las cosas van a cambiar. No puedo caminar demasiado por un problemita que tengo, pero sí puedo cuidar más lo que como. No creo que sea el momento de hacer una dieta como tal, y este mes de noviembre no se me plantea como para hacer dieta, ni diciembre, que es el peor mes del mundo para ponerse a adelgazar, pero a partir de mañana vuelvo a la vida saludable, a mis ensaladas, a vigilar lo que como y a no pasar tantas horas sentada al día.



Eso es lo que he estado dando vueltas en los últimos días y creo que es el momento de ponerlo en práctica.

Deseadme suerte.

martes, 5 de julio de 2016

El juicio final

Creo que ya os lo conté una vez. A mi peque se le movía una muela y me dijo, todo serio:

- Me va a salir la muela del juicio final.



Pues a mí, a mi edad, solo me ha salido una muela del juicio final. Y mañana me la quitan. Porque está en tan mal sitio y tan mal colocada que lo único que hace es estorbar.



Pedí hora hace tiempo, y no estoy nerviosa ni nada. O no lo estaba hasta que mi madre me ha contado mil y un casos de dentistas y complicaciones varias, que no hay nada mejor que una madre para animarla a una.



En fin, que mañana no me paso por aquí, que tengo la cosa por la mañana prontito. Pero ya os contaré cómo me va la cosa. Espero que bien.


miércoles, 29 de junio de 2016

El estado de la cuestión

La cuestión no es la política, ni ningún tema sesudo que os pueda venir a la mente. La cuestión es mi dieta.



Este mes he seguido con la dieta que estaba realizando los dos meses anteriores, pero con una particularidad: me lo he saltado cuando me ha parecido, es decir, bastante a menudo.

Y es que empezamos el mes con mi cumple, y era una ocasión estupenda para darme un capricho.

Seguimos con la graduación de mis alumnos y la cena correspondiente.

Inauguramos la piscina, con su paella.



Y hoy, precisamente hoy, despedimos a una compañera que se jubila, también con una comida.

Así que he seguido con el mismo tipo de alimentación pero, eso sí, saltándomelo de vez en cuando.

Aún así, los resultados no han estado nada mal.

He perdido un poco más, apenas un kilo, pero visto lo visto me conformaba con haberme mantenido.




Ahora hemos inaugurado la temporada de barbacoas y demás saraos, y la cosa se suele complicar para mí durante las vacaciones, pero creo que este estilo de dieta me va, me resulta fácil de seguir, y me doy un capricho de vez en cuando. Si no bajo, pues no pasa nada, mientras no suba lo que tanto me ha costado perder...

lunes, 13 de junio de 2016

Tartar de atún

Cuando voy a algún sitio donde lo ofrecen, suelo pedirlo. Pero nunca lo había hecho en casa.



Sin embargo, en los últimos meses lo he repetido varias veces.

La culpa la tuvo un trozo buenísimo de atún que compré y congelé en trocitos pequeños, para sacarlo y hacer tartar o sushi cuando me pareciera.

Y ha dado mucho de sí.

El tartar lo he preparado siguiendo esta receta.




Picamos cebolleta.




Hacemos lo mismo con el atún. El tamaño de los trozos va en gustos. A mí no me gusta que queden muy muy pequeños, pero cada uno a su aire.




Le echamos a la mezcla de atún y cebolla un chorrito de salsa de soja.




Y un poco de wasabi. Pero esto es opcional, depende de si os gusta el sabor.




Zumo de limón o de lima.




Una cucharada de aceite de sésamo o de cacahuete.




Un aguacate.




Bien picadito.





Y lo dejamos macerar todo un rato en la nevera. Yo lo hago por la mañana para mediodía.




La última vez lo comí así, con ensalada de acompañamiento. Y me encantó.

martes, 31 de mayo de 2016

Mi experiencia con el Whole30 (3)

No, esto no se va a convertir en una sección fija, pero tenía que contar por aquí cómo me ha ido este mes con el Whole30.



Por si alguien no sabe de lo que hablo, mirad estas dos entradas.

Mi experiencia con el Whole30.

Whole30 (2)

Como tengo que ser sincera, os diré que, casi recién empezado el mes, me lo salté con todo el equipo. Eran las fiestas de mi pueblo, todo lo que había preparado mi padre no podía comerlo, ya había ido el fin de semana anterior armada de tupers, este no me dio tiempo y tenía hambre, así que comí de todo, de todo lo que no tenía que comer.



Y luego he seguido como si nada hubiera pasado.

Por lo tanto, en realidad llevo tan solo veinte días seguidos esta vez, porque en todo lo que he leído sobre esta forma de comer insisten en que si te lo saltas, tienes que volver a empezar.



Aún así, en estos veinte días, después de haberlo hecho ya un mes antes, he seguido notando ciertas cosas:

- que las comidas me sientan muy bien. (por si no lo sabéis, tengo ciertos problemas de estómago)

- que estoy mejor cuando ceno, aunque no tenga hambre, que si me salto alguna comida.

- que si abuso de los frutos secos, aunque me sientan estupendamente, me siento más pesada y más llena todo el día (vamos, lo lógico, pero a veces no sé qué comer a media mañana y como frutos secos, y aunque sean poco, luego no tengo hambre a la hora de comer)

- que me resulta muy fácil hacer esta "dieta" siempre que el fin de semana organice un poco las comidas y me dedique a preparar verduras asadas, pisto, champiñones y ese tipo de comidas de acompañamiento.

- que resulta mucho más difícil si sales a comer fuera, pero mucho, mucho.

Después de estos días, puedo deciros que he seguido bajando peso, aunque no tanto como el mes pasado, pero eso ya lo esperaba.



En este mes (o veinte días, depende de cómo lo mires) he bajado 2 kilos, que es poco, pero he seguido bajando, así que solo me quedan  3 o como mucho 4 para mi objetivo final.

A partir de ahora...

Pues os diré que mañana es mi cumpleaños, y que una solo cumple 43 una vez en la vida, así que me voy a olvidar de todo y voy a salir a comer o cenar por ahí.



Y luego quiero que haya algunas cosas permanentes en mi vida:

- la leche no va a volver a mis desayunos, y tampoco el pan, al menos de momento, que quiero seguir bajando peso. Lo del pan es lo que más siento, la verdad.

- tampoco tengo ninguna necesidad de azúcar ni alimentos azucarados. El cuerpo no me lo pide y no se lo voy a dar.

- quiero probar a tomar algo de queso de vez en cuando, e ir viendo cómo me sienta y si afecta a mi peso o no.

- las legumbres, de momento, y además con el buen tiempo, como pocos garbanzos o lentejas, así que no los echo de menos. Pero tampoco es algo que quiera eliminar de mi dieta. Lo iré viendo poco a poco.



Por lo que el mes de junio quiero seguir más o menos como hasta ahora, porque me siento bien, no me siento a dieta, salvo cuando veo pan, que no puedo evitarlo, porque me pierde. Me gusta cómo me sienta y lo fácil que me resulta comer de esta forma. Nada de estar débil o de mala leche, nada de morirme de hambre antes de comer, nada de privarme de cosas que me gustan (excepto el pan, repito, que lo echo mucho de menos).


jueves, 5 de mayo de 2016

Mi experiencia con el Whole30 (2)

Pues sí, como podéis imaginar, he terminado el whole30.



Puedo asegurar, tras treinta días siguiendo esta dieta, que no he pasado nada de hambre, nada en absoluto. Tan solo ha habido un par de días en que he pasado ganas de comer algo que no debía. Y ha sido cuando he tenido que salir a comer con gente o cuando estás de tapas por ahí y de repente todo lo que te ponen no lo puedes comer.

Algunas personas aseguran tener dolor de cabeza los primeros días, quizá por la falta de azúcares en el cuerpo. A mí eso no me ha pasado. Pero también es cierto que no uso azúcar para casi nada (excepto cuando hago repostería) en mi día a día, y apenas uso edulcorantes artificiales.

Me ha faltado el pan, sí. Y lo he echado de menos, sobre todo en el desayuno. Pero todos mis desayunos han sido abundantes y no he sentido necesidad de nada.

Me he sentido muy bien en estos días.

Quizá porque ya tocaba, pero me he tranquilizado. Y he empezado a dormir bastante mejor. Llevaba desde mediados de febrero con unas ojeras que no me las quitaba nada, ni los fines de semana; unas ojeras negras y que ya pensaba que se iban a quedar ahí para siempre. En la primera semana se me quitaron. Me han quedado mis ojeras de siempre, las que vienen de fábrica, pero no iba a pedir milagros.

También estoy tomando, como cada primavera, un tratamiento para la caída del pelo. Y lo tengo mejor que nunca. No sé si es por la dieta, por el tratamiento o las dos cosas combinadas.

Y en un mes no me ha salido ni un grano.  Y eso sí que es un milagro. Y tengo la piel estupenda, con mejor color del habitual. O a lo mejor es que me veo mejor, simplemente. Será casualidad, pero a la gente le mejora muchísimo la piel con esta dieta.

Al final, las últimas dos semanas, me ha sucedido algo que nunca me había pasado haciendo dieta: se me ha quitado el hambre. He ido reduciendo las cantidades de comida poco a poco, porque mi cuerpo no me pedía más. Tampoco me pedía pan ni nada que no pudiera comer en la dieta.

Esto ha sido mi día a día excepto por el batido de la mañana. 
Y ¿ahora qué?

¿Significa eso que no voy a volver a comer pan en mi vida? Ni en broma.

¿Y pasta, y cereales, arroz, legumbres...? Volveré a tomarlos, pero creo que voy a intentar controlar las veces que entran en mi dieta mucho más.

¿Los lácteos? No creo que vaya a eliminar el queso de mi vida, pero la leche, que nunca me ha gustado, que siempre he tomado desnatada y con pocas ganas, creo que de momento no va a volver a mi carro de la compra. Voy a seguir con la leche de almendra. También he tomado de coco, pero me quedo con la de almendra porque es muy suave para el desayuno, y me gusta mucho el sabor. Y con los zumos, que antes de estos treinta días me sentaban fatal al estómago y ahora tomo cada día sin problemas.

Lo que tengo pensado hacer es seguir un mes más con este plan de alimentación, lo cual me llevaría de cabeza a la fecha de apertura de mi piscina (sí, jejeje, no olvidemos mi objetivo de perder peso, porque en realidad quiero que me siente mejor la ropa, y el bikini).

Ah, me olvidaba deciros que he perdido en un mes la increíble cantidad de 4 kilos. Con lo que estoy casi a mitad de camino de lo que me gustaría perder. Y es muchísimo para mí, es solo un poco menos de lo que perdí el año pasado en mis 100HealthyDays (completos).

Al principio pensaba: "cuando terminen estos treinta días, me voy a comer unas tostadas, y un bocadillo, y..." Resulta que he terminado y no, no es algo que me llame ni me apetezca.



Así que he empezado una segunda ronda, sin más, sin darme siquiera un día de descanso, un capricho  o lo que sea. Y esta vez lo voy a acompañar de ejercicio. Lo que pueda y sin agobiarme.

Ya os contaré.

martes, 3 de mayo de 2016

Mi experiencia con el Whole30

No sé cómo ni por qué, a finales del mes pasado, llegué a una página donde se hablaba de esto del Whole30. No había oído hablar de ello en mi vida y me puse a investigar.




Resulta que se trata de una experiencia que pertenece o es cercana a la dieta Paleo, o dieta Evolutiva, dieta que desconozco totalmente, o que desconocía, ya que ahora me he acercado un poco a ella.

Se trata de un reto: pasar 30 días comiendo lo que ellos llaman "comida de verdad", es decir: carne, pescado, verduras, fruta, frutos secos...

Pero hay unas restricciones muy importantes:

- No se puede tomar azúcar ni ningún tipo de edulcorante.

- No se pueden tomar lácteos. Ninguno.

- No se pueden tomar cereales ni derivados. Ninguno. Soja tampoco.

- No se pueden tomar legumbres.



Pensé que era algo imposible para mí seguir esta dieta ni 30 días ni uno solo.

Y seguí leyendo e informándome. Resulta que está indicada para personas como yo, que lo intentan y no consiguen adelgazar, o adelgazan muy despacio y con mucho esfuerzo (también para personas que no quieran adelgazar pero tienen problemas digestivos, o de la piel, o de otros muchos tipos...)

Leí un poco más, y resulta que hay gente, como es mi caso, que estaríamos siempre desayunando con el café, las tostadas, un bizcocho... Y esas personas quizá lo que necesitemos es un buen cambio para apreciar que algunas cosas no son tan buenas para nosotros.

Y el día 1 de abril empecé el reto.



Hacerme una tortilla francesa a las seis de la mañana me parecía locura, pero era lo único que me parecía que podía desayunar a esas horas.

En pocos días empecé a pensar en los desayunos de los hoteles, en cómo me gusta, sea la hora que sea, desayunar huevos con bacon, o con salchichas, fruta y embutidos (sí, y pan, y bollos, también, pero eso lo elimino de mi pensamiento).

Así que mis desayunos se han ido haciendo más variados y completos, incluso cuando me levanto a las seis.

¿Y el resto de las comidas? Pues creo que, salvo no comer pasta y legumbres, he comido igual que siempre, y buenas cantidades.

Aunque la dieta dice que se deben hacer tres comidas al día, sin tentempiés, eso no entra en mi horario, porque me levanto muy pronto y como tarde, así que más o menos mi día ha sido así:

Desayuno: Han sido variados. He comido huevos de varias formas, embutidos, salchichas, bacon, frutas... también un par de veces he hecho gofres de harina de almendra con leche de almendra. No aconsejan abusar de los frutos secos pero ha sido solo dos veces en los treinta días y era por el mono de pan que tenía (Luego he visto que me llenaban demasiado y me sentaban peor que los otros desayunos). Lo he acompañado todos los días de una infusión con leche de almendra o café con leche de coco o zumo de naranja.



Comidas y cenas: carne o pescado y verduras. He comido verduras asadas, a la plancha, cremas de verduras caseras... He probado algunas cosas que nunca había comido como el boniato o la yuca. He tenido siempre en casa, ya preparado, pisto, o escalivada, o boniatos asados, o setas... para acompañar la carne o el pescado. He asado o preparado cantidades grandes de verduras para que no se me hiciera cuesta arriba y siempre tuviera algo ya preparado de acompañamiento (suelo comer tarde y cenar pronto así que no meriendo, pero algún día me he comido unas almendras o unas nueces a media tarde).


Y os preguntaréis si he completado los 30 días de dieta y cómo me ha ido. Os lo cuento mañana.