lunes, 6 de julio de 2020

Casas vacías, de Brenda Navarro

Hoy vengo con un libro bastante duro, que no es para todo el mundo pero que a mí me ha sorprendido gratamente.



Título: Casas vacías
Autora: Brenda Navarro
Editorial: Sexto piso

Como os decía, es un libro incómodo en el que se habla de maternidad. Se habla de muchas cosas más, y con unas voces narrativas muy fuertes y muy diferenciadas. Una de ellas es una mujer que es madre por partida doble, madre biológica de un hijo que no buscaba y madre de la hija huérfana. de la hermana de su marido. Es una mujer que no quiere pero que tiene que ser madre.  Por otro lado, la fuerte voz de otra mujer que quiere ser madre y no puede, y decide tirar por la calle del medio un buen día. En este punto se unen las dos historias, creando una atmósfera opresiva que te atrapa.

viernes, 3 de julio de 2020

En estos días

La vida en estos últimos días ha ido muy deprisa, o muy despacio, depende de cómo la mires, o muy aprovechada. El caso es que casi no he tenido tiempo de nada porque he hecho muchas cosas. Y por eso no he escrito casi nada estos días.

El fin de semana pasado estuvimos en el pueblo, en familia, viendo a mis hermanos, a mi padre y a mis sobrinos y disfrutando de ellos.También me dio tiempo a hacer una escapada a mi casa para recoger un poco la tarde del sábado, porque llevábamos unos días con la casa llena de gente y haciendo casi lo imprescindible para comer y poco más.

El lunes y el martes tocó trabajar, y el martes despedimos el curso, con un claustro presencial que realizamos en un lugar del pueblo en el que cabíamos todos con todas las medidas de seguridad. A partir de ahí he seguido trabajando en el programa de préstamo de libros del curso próximo, y también he tenido tiempo de ir a la piscina, de salir un poco, de ver a mis amigas, de ir a las rebajas, de estar con mis hijos, de pasar tiempo con mi pareja... en definitiva, que estoy disfrutando mucho de la vida.

martes, 30 de junio de 2020

Sucedió en junio

Junio empieza con mi cumpleaños. Llevaba unos años celebrándolo con mis chicas favoritas y este año pensé que iba a echarlas de menos infinito, pero resulta que han estado presentes todo el tiempo porque me han enviado los mejores regalos de cumple que se pueden tener,  así que no ha habido momento para extrañarlas.

Celebré mi cumple con mi pareja y también con mi hijo pequeño. Con el primero cenando en una terraza y con el niño comiendo pizza, que es su comida favorita.

Después, seguí con las clases online y los alumnos, aunque ya muy cansados y con muchas ganas de terminar este curso extraño que nos está costando en la misma medida en que estamos aprendiendo poco o nada.

Hacia mediados de mes por fin conseguimos que mi hijo volviera a casa. Ya estábamos de los nervios, él y yo. No he querido dramatizar en todo este tiempo porque ha estado con su abuela, con mi madre, cuidándose mutuamente y haciéndose compañía, pero nunca había estado tanto tiempo sin ver a mi hijo. Y las llamadas diarias ya nos sabían a poco. Y él se pone muy nervioso con los exámenes y necesita tranquilidad,  y que le escuches, sobre todo. Tenerlo de nuevo en casa ha sido una gozada.

Terminamos las clases online y tocó papeleo,  poner las notas,  encargarnos otra vez, como el curso pasado, del programa de préstamo de libros... muchas cosas y con cambios por toda esta situación.

También ha habido muchas mas cosas, como que mi niño ya conduce y estamos practicando todo lo que podemos, que volvimos a ver a los primos, después de meses y meses, y a mi padre y mis hermanos, que mi madre pasó unos días en casa con nosotros, que se cumplió un año de la fecha en que conocí a mi pareja y lo celebramos, que conocí a la novia de mi hijo,  que fuimos a la playa... muchas muchas cosas. Ha sido un mes muy completo.

Hoy, para despedir el mes, tengo el claustro de final de curso. Lo haremos presencial en la casa de cultura del pueblo, para preservar las distancias y la seguridad, pero todos nos volveremos a ver antes de finalizar el curso. Y es muy raro todo, pero necesario, así que no vale quejarse. Seguiremos trabajando unos días más para preparar algunas cosas de cara a septiembre,  pero probablemente la próxima semana nos despidamos del trabajo y del curso.

lunes, 29 de junio de 2020

Libros de junio

A falta de un día para terminar el mes, vengo con los libros que he leído, que no han sido pocos y han estado bastante bien.

Empecé el mes leyendo dos libros a la vez, uno en papel, por las tardes y en ratos sueltos, otro en electrónico, por las noches. Cada día me resulta más incómodo el papel, sobre todo para leer en la cama, y especialmente si el libro es voluminoso. Manías de persona mayor.

En papel, un préstamo de mi pareja, Cuando seamos malditas, de Eugenia Rico.



En digital, una recomendación de mi amiga Bienve: Tigres de cristal, de Toni Hill.


Dos libros muy diferentes pero muy recomendables los dos.

A continuación, y a sorbitos, me he leído, o más bien he disfrutado, de uno de mis regalos de cumpleaños. Pequeño teatro de Rebecca.



Se trata de un libro precioso que recopila muchos de los personajes y escenas que ha dibujado Rebecca Dautremer.



Mi cuarta lectura del mes ha sido Casas vacías, de Brenda Navarro. Un viaje durísimo por la maternidad y lo que implica.

Después ha tocado un libro viajero del que, como suele pasar,  no puedo hablar hasta que pase por todo el mundo.



Después me puse con un libro al que tenía muchas ganas porque me lo habían recomendado por todas partes: El infinito en un junco. Me faltan unas pocas páginas para terminar pero lo haré esta noche o mañana.



También, y casi a la vez, he leído por primera vez algo de Joyce Carol Oates: Riesgos de los viajes en el tiempo.Y ha sido todo un acierto.






Además, y entre medias, he leído tres novelas gráficas muy diferentes y muy interesantes las tres. Hablaré por aquí de ellas, porque me han gustado mucho.

En total, diez lecturas que me han enganchado todas y que me han gustado todas. Ha sido un mes muy interesante en cuanto a libros. A ver qué nos depara julio...