miércoles, 11 de abril de 2018

De cabreos

Tres de mis alumnos están muy enfadados conmigo; tanto que no me han hablado desde que volvimos de vacaciones. En clase se masca la tensión, al menos por su parte, y no tienen ganas de relacionarse conmigo en ningún aspecto.



Os cuento lo que les hice.

Mis alumnos se creen especiales, por encima de la ley. Todos jugamos un poco con eso; están en un grupo especial, son más mayores que sus compañeros, muchas veces les consentimos más porque, si no, sabemos que algunos de ellos estarían fuera del sistema educativo. Y eso les viene bien para algunas cosas y mal para otras.

El último día de clase del trimestre pasado, había actividades especiales. Entre esas actividades, una carrera solidaria en la que venía Martín Fiz a correr con ellos. Algunos alumnos no corrían pero estuvieron por allí, dieron al menos la primera vuelta caminando y se hicieron ver. Ellos saben que si se escaquean de este tipo de actividades, no se les entrega las notas y se avisa a sus padres.




Tres de mis alumnos estuvieron toda la mañana en la plaza del pueblo, en los bares, tomando algo en una terraza mientras sus compañeros pasaban corriendo o caminando. Y luego aparecieron en el centro a por las notas a última hora. Consulté con mi director y le dije que si le parecía bien, no les iba a dar las notas, porque no habían venido pero además se habían exhibido ante los demás como si fueran mucho más chulos que ninguno de sus compañeros.

Hubo más alumnos de otras clases (unos pocos) que tampoco participaron en nada pero sus tutores no estuvieron pendientes de ellos y les dieron las notas tranquilamente. Yo no lo hice, y no me arrepiento.



Cuando les expliqué los motivos y les dije que no les entregaría las notas, ellos se pusieron como locos, bajaron a quejarse al director, fueron a la secretaría del centro, de forma bastante maleducada reclamaban sus notas y se merecieron que el director además les amonestara por escrito, algo que no hizo, pero no porque no se lo merecieran, sino por ese trato especial, esa mano izquierda que siempre hay que manejar con ellos.

Sus padres no se preocupan demasiado de sus retoños, pero si llegan sin las notas, iban a tener que contarles por qué no las llevaban, y eso fue lo que les fastidió. Por eso se enfadaron y por eso al regresar de vacaciones, no me hablan, no me saludan por los pasillos y me ignoran.



Eso, como comprenderéis, no me gusta, no me gusta en absoluto, porque siempre he pretendido que haya buen ambiente en clase para poder trabajar mejor. Pero, por otro lado, me está viniendo genial, porque son los tres que más molestan en clase, y ahora el silencio es casi ensordecedor; llevo dos días de trabajo estupendos. No es que quiera que sigan así todo el curso, pero no me importaría que les durara un par de semanas más.

22 comentarios:

  1. De vez en cuando deben bajar a la realidad y ver que los actos tienen consecuencias. Veremos cuánto dura su cabreo

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  2. Dicen que no hay mal que por bien no venga... probablemente cuando se den cuenta de que te viene bien su silencio, vuelvan a hacerse notar.
    Me aprece muy bien lo que hiciste.

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    1. Ya ayer a última hora se acabó la tranquilidad.

      Besos.

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  3. Eres mala malísima si, jajaja..

    Ay Ro, hija mía, que paciencia tienes...
    Me parece que actuaste muy bien, y si encima están calladitos un tiempo y te dejan trabajar mejor: estupendo.

    Aunque el clima esté un poco enrarecido unos días.
    Desde aquí mi admiración, como tantas veces te digo.

    Un besín

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  4. Pues me parece muy bien tu postura. Como niña no-rebelde que siempre hacía caso, toda la vida me fastidió que al final trataran igual a los que iban de sobrados y se lo pasaban todo por el arco. Bien por ti, ya volverán a dar por saco, desenfadarse y tal.

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    1. Vuelven a dar por saco en 3, 2, 1...

      Besos.

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  5. Es una sensación desagradable que alguien esté enfadado contigo. Y por eso te felicito, por mantenerte firme en tu postura, a pesar de lo molesto de la situación. Con una profesora como tú en cada tres colegios, se salvaría la educación en nuestro país. Como dice Raquel, te admiro, te apoyo y me inspiras.

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    1. Es cierto, es desagradable porque no suelo discutir con nadie, no me gustan los enfrentamientos y esto no va conmigo. Pero es mi papel.

      Besos.

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  6. Yo también he sido mala, pero es que llevo mal la chulería y de eso, este curso, me está sobrndo por todas partes. En fin.

    Ole tus ovarios.

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    1. Lo peor es que ellos piensan que eres cercana y maja y de repente se dan cuenta de que eres su profesora y tienes una labor con ellos que te acerca más a sus padres, a las broncas y a los castigos, que a otra cosa.

      Besos.

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  7. Yo creo que has hecho bien, además si están callados te viene de maravilla, Ya se les pasará.

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    1. Me ha venido muy bien, pero han sido tres días. Creo que desde ayer a última hora, las cosas están volviendo a su ser.

      Besos.

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  8. Esta bien que les hayas puesto limites.. y si encima ha traido cierta paz al aula mejor!!
    Me causaron mucha gracia las fotos de los pajaritos.. :-)
    abrazo

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    1. Ayer por fin uno se dignó a hablarme, y a decirme claramente lo injusta que he sido. En fin, que parece que las aguas vuelven a su cauce.

      Besos.

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    2. ¿Por qué ellos lo consideran injusto? ¿Creen de verdad que se pueden escaquear de la actividad, chulearse delante de sus compañeros, y tener el mismo trato que el resto que ha estado donde debía estar? No lo entiendo, de verdad... Me pica mucho la curiosidad saber cómo se autojustifican...

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  9. No hay mal que por bien no venga.
    ¡Menos mal que todavía queda sentido común!
    Aguanta...que lo vale.

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    1. Desde luego que aguanto, es mi papel ahora mismo.

      Besos.

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  10. Ánimo tu puedes.
    Con el tiempo te lo agradeceran, eres la única que se ha preocupado por ellos.
    Te admiro muchísimo Ro.
    Coquelicot

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  11. Has hecho muy bien, esta es una lección que les va a servir mucho más que lo que puedan encontrar en un libro!

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  12. Ya se les pasará. Está bien que les des una lección.
    Un beso, guapa :)

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