viernes, 13 de septiembre de 2013

Exámenes de septiembre

Antes de empezar el nuevo curso, hay que terminar el anterior.

La vuelta al trabajo siempre es para mí, y para mis compañeros, el día en que tenemos que ver de nuevo a nuestros alumnos ( a algunos de ellos al menos) en los exámenes de septiembre.

Vía.

Normalmente no vienen todos los que deberían.

Algunos saben que no van a aprobar el curso y se han resignado a repetir.

Otros  se olvidan de que tienen exámenes en septiembre (os sorprendería saber la cantidad de ellos que se olvidan).

En otros casos, por ejemplo, sus padres deciden que valen más un par de semanas en la playa o de vacaciones en el pueblo con los abuelos que fastidiarse y traer a sus hijos a hacer los exámenes que podrían salvarles el curso (también os sorprendería cuántos dicen que estaban de vacaciones y no pudieron venir...)

Vía.


De los míos, el lunes vinieron la mitad, doce en total.

Bien, de esos doce, sólo tres traían en sus manos el cuaderno de vacaciones que les mandé, con una nota en la que ponía que era OBLIGATORIO traerlo el día del examen.

La noche anterior, mi chico, que fue muy mal estudiante en sus tiempos, me decía, venga mujer, apruébalos a todos.

- Mira, le dije, el que me traiga el cuadernillo de vacaciones y me rellene algo en el examen, está aprobado.

Las posibilidades de repente se habían reducido a tres personas.

No me hubiera importado en absoluto aprobar a alguno de los que no traía el libro de vacaciones siempre que hiciera un examen decente.

La mitad de ellos pusieron su nombre, miraron el examen por encima y se largaron.

Me quedaban seis.

A los diez minutos, uno de ellos dijo:

- Profe, si este texto me suena...

- Pero hijo... si es el mismo examen que el de junio...

Ninguno se había dado cuenta.



A la media hora me quedaba un alumno sentado en su sitio. Todos los demás estaban entregados y prácticamente corregidos.

A los tres cuartos de hora, tenía todos los exámenes corregidos, puestas las notas y volvía camino de mi casa.

De los tres alumnos con el libro de vacaciones entregado, dos no hicieron nada en el examen, poco más de un cero, el otro sacó un cuatro, con el cuadernillo se convirtió en un cinco.

Resultados: un alumno aprobado en septiembre.

Llego a la piscina por la tarde y la pandilla me pregunta: a ver, profe, ¿cuántos?

- Uno.

- Pero qué dura eres.

- Cómo te pasas.

- Pobres chavales.

Ya no di más explicaciones.

39 comentarios:

  1. la reacción de la pandilla, extrapolada al entorno de cada uno de los niños, es la que hace que ni tengan la decencia de tratar de hacerlo lo mejor posible o de tan siquiera presentarse.
    Menuda sociedad estamos construyendo.

    En fin, ánimo y que tengas un buen día. Susana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente. En mi entorno de amigos más íntimos, a veces dejo de explicarme porque ninguno me entiende demasiado bien.

      BEsos.

      Eliminar
  2. Rooo me estoy frotando las manos por las historias que nos vas a contar este curso escolar...
    Si ni el mínimo esfuerzo lo han hecho qué están esperando conseguir? ...
    Feliz finde!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también me estoy frotando las manos por las cosas que voy a vivir este curso. De verdad que tengo ganas de empezar!!!

      El martes conoceré a mis chicos de este curso.

      Y lo malo es que no esperan conseguir nada, nada de nada, que les da igual, y que si les pones un aprobado, te dan las gracias porque saben que no lo merecen...

      BEsos.

      Eliminar
  3. Qué fuertee...cada vez dando más facilidades...y aún así...pufff...

    Besos,Ro!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, hija, ya sabes que las cosas están así...

      Besos.

      Eliminar
  4. Es que si tuviéramos que darlas...!
    Es lastimoso el grado de no responsabilidad que existe en muchas familias. Todo eso que has contado es tan cierto, tan normal para nosotr@s...
    Pero no hay que desfallecer!

    Este curso he cogido, porque he querido, un sexto que quedaba huérfano al haberse jubilado su tutora. Soy la primera de la escuela para escoger, es decir, tengo lo que quiera... pero, estos chavales, 10 en total, 4 niñas y 6 niños, que tenían que estar en la ESO, seis de ellos... mira el porcentaje! Pues andabann detrás de mí desde finales de mayo: Edurneeee, el´ñigemnos, que somos los más guaposss y tú te quedas sin niñosssss! Así todos los d´ñias por el pasillo...Jajajajaja, me hacían gracia.
    De 10, siete son mercheros, y los otros tres, no, pero... El resto, lo puedes imaginar.
    Pero llevamos una semana juntos, y oye, estamos contentillos, por ambas partes.
    A ver cómo nos pinta este curso. Yo cumplo mi curso escolar número 33, que se convierten en 32 años como docente. Ayyyy, cómo me pesan, y la jubilación... para cuándo???
    SOCORROCOOOOO!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Edurne, cómo te entiendo. Me pasa lo mismo, y no sé decir que no. Hace un par de cursos, en mi anterior centro, teníamos un programa para niños con problemas, y esos eran míos, así, sin más, gitanos, mercheros, y otros que no pero que tienen problemas familiares, de integración en el país... No necesito explicarte más porque sabes lo que hay.

      Yo este año estoy en mi curso número 16. Y no tengo ganas de jubilarme, la verdad. Jajaja. Pero te entiendo. ESta profesión cansa y quema mucho...

      Besos.

      Eliminar
  5. Lo que hay que ver. A mí jamás se me olvidaría un exámen de septiembre, ni a mis hijos tampoco, por la cuenta que les trae. Mi hija nunca fue a septiembre, pero el chico los dos últimos años de ESO fue con matemáticas, que las odia a muerte. Pues oye, qué menos que entregar el cuadernillo obligatorio y dedicar una hora cada día en julio y dos en agosto a estudiar. Desde fin de curso hasta el 7 u 8 de julio cogíamos vacaciones y descanso que también lo necesita, pero luego no cambian las cosas por estar una hora haciendo ejercicios en lugar de jugar a la consola. Según me dijo después la tutora fue como tu aprobado, un 4 raspado pero vieron el esfuerzo y el cuadernilo y pudo pasar limpio de curso.Un besín y a disfrutar del trabajo, que se ve que te gusta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los padres que se preocupan y los niños que se lo trabajan suelen aprobar en septiembre, porque ves que lo ha intentado, aunque no saque siquiera un cuatro, pero hay cada caso...

      Besos.

      Eliminar
  6. Joer, hija, que penita más grande... :(

    Es terrible ver que no sólo ellos no hacen el mínimo esfuerzo, sino que tmapoco sus familias tienen ningún interés... Qué lástima.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las dos cosas en muchos casos van juntas. La importancia que en casa damos a los estudios de nuestros hijos es percibida por ellos desde pequeños. Luego pueden negarse a estudiar, no digo que no, pero hay cosas que se aprenden en casa...

      Besos.

      Eliminar
  7. La verdad es que es una pena que pasen estas cosas... estamos totalmente de acuerdo con Papish, muy poco esfuerzo y menos interés.

    Un besazo!! ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, es cierto. Pero el interés por el estudio y el trabajo, y el esfuerzo en general, en los últimos años ha descendido de una manera que no os podéis ni imaginar.

      Besos.

      Eliminar
  8. Mira, yo este año he vuelto a la uni a hacer un postgrado. El primer día de clase..."el primero", el profe se pone a explicar un poco la metodología y tal y nos pide que saquemos el programa de la asignatura para aclarar qué temas dará él y cuáles los otros dos profesores. Estamos muy poquitos en clase, pero sólo yo había sacado una copia del programa y la traía conmigo... de lo cual deduzco que mis compañeros se han matriculado y ¡¡¡ni siquiera se han mirado el programa!!! Te hablo de una asignatura optativa por la que se pagan muy buenos euros y de adultos con titulación superior todos ellos...
    Yo me quedé a cuadros, y la cara del profesor... imagina...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, hija, sí. Cómo te entiendo. Seguro que te has matriculado en algo que te interesa, y no piensas desperdiciar tu dinero ni perder el tiempo, pero muchos de tus compañeros seguro que no tienen la misma motivación que tú. Ya me lo dirás.

      Besos.

      Eliminar
  9. te leo, y recuerdo los años que malgaste mi tiempo en NADA, porque tampoco podría decir que pasaba veranos inolvidables.

    Me hubiese dado tiempo a todo(estudiar y disfrutar),si hubiera querido; ese es el problema, si hubiera querido

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro que da tiempo a todo, y durante el curso aún más, porque el día tiene muchas horas si uno quiere estudiar. El principal problema lo has dicho tú: es querer, si quieres, nada se pondrá en tu camino.

      Besos.

      Eliminar
  10. Lo peor es la cara dura que tienen de presentarse, "por si las moscas".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja. Y a veces suena la flauta...

      BEsos.

      Eliminar
  11. Respuestas
    1. Tienes razón. Si no aprueban es porque no quieren...

      Besos.

      Eliminar
  12. Suena a dictatorial, pero a veces pienso que debería ser boligatorio sacarse un carné de padre/madre. L@s niñ@s, son niñ@s y tienen que aprender todavía. Pero esos padres y esas madres que permiten que sus hijos ni siquiera vayan a los exámenes de septiembre o que les dé igual aprobar el curso o no... Simplemente es que no lo entiendo.
    Tiene que haber de todo, supongo. No todo el mundo entiende la educación reglada.
    Ánimo con el curso.
    Bsitoss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas veces cuento las cosas de los padres por aquí, que a mí me sorprenden infinitamente más que los niños. Que un adolescente no quiera estudiar no deja de ser normal, que sus padres piensen que da igual que estudie o no es lo preocupante.

      Besos.

      Eliminar
  13. Ay tu marido, que salao.
    No sabría que decirte. Yo, que he ido a bastantes septiembre, siempre he ido con algo de fundamento, y mas en el cole, vamos, eso o mi madre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi chico se piensa que soy muy dura, que les tengo a los pobres chavales trabajando a tope y luego no aprueban. Iluso! No hacen nada y luego me dan penita. Y soy una blanda...

      Besos.

      Eliminar
  14. Te admiro y te comprendo. Las familias son en muchas ocasiones el lastre de estos niños y niñas que sólo hacen copiar valores y costumbres. Es una pena, porque ellos y ellas repetirán lo mismo con sus hijos e hijas y así continuará una cadena que solo la rompe la curiosidad, la educación y los conocimientos. Saludos y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente. Primero tienen que luchar contra ese lastre, sus propias familias. Mi mejor estudiante del curso pasado, de mi tutoría, pakistaní, con muy buenas notas, deja los estudios porque se marcha a trabajar con su familia. No se plantean que si siguiera estudiando su vida en el futuro mejoraría notablemente. Y esas cosas me sacan de mis casillas.

      Besos.

      Eliminar
  15. Me suena muchísimo lo que cuentas, yo como estudiante a la que siempre le quedaba Matemáticas para Septiembre (durante años y años...) lo sé muy bien. Muchos de los profesores ponían el mismo examen de Junio y/o te daban mucha facilidades (y por eso aprobaba yo) Pero veía a mis compañeros a los que también les quedaban asignaturas y ni se daban cuenta de que era el mismo examen /y yo decía: estos están en la parra/ y bueno eso si se presentaban claro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me quedó un año la Física y Química para septiembre. Fue un verano duro. No es que no me diera tiempo a todo, pero pasé el verano yendo a la ciudad en el autobús a diario a clases particulares y, como tenía que pasar allí la mañana entera, luego estudiando en la biblioteca. Era lo que tocaba y no me lo planteé de otra forma, pero ahora en muchos alumnos y padres es impensable quedarse sin vacaciones en la playa, pagar profesor (la crisis, no hay dinero precisamente para eso) y autobús para que el chaval apruebe la que le queda. Es una visión del tema que no consigo entender pero es así.

      Besos.

      Eliminar
  16. Podría contar eso mismo en nuestro caso: cuadernillos y lecturas para compensar el examen, y ni por esas (ojo, incluso hay años que mandamos los cuadernillos con las soluciones detrás). Estoy de acuerdo con lo que comentan otros: el papel de la familia en este caso es fundamental, y ese desdén evidencia lo que viene después a lo largo de todo el curso. No podemos hacer milagros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo este año mandé el cuadernillo con las soluciones detrás, y ni siquiera eso hacen, y podían leer un libro y contestar a unas preguntas, pero ninguno lo ha hecho.

      Lo de la familia, creo que todos estamos de acuerdo. No podemos hacer milagros si en sus casas no les animan, y en muchas ocasiones les desaniman a estudiar.

      BEsos.

      Eliminar
  17. Jaja, gracias Ro, me ayudas a reafirmar mis intuiciones. Te explico: seta con inglés suspendido, queda para septiembre.
    TRES MESES, así en mayúscula estudiando con ella inglés dos horas diarias. Añado: Yo no sé inglés, mi hermana que tiene un nivel alto con título y demás, me resumió todas las lecciones para mí, y así yo poder explicárselas a la seta, ahora ya tenemos la seta y yo el mismo nivel de inglés, miento, posiblemente yo más que ella. El cuaderno completado y corregido.
    Dos días antes del examen me entero de que otras dos amigas suyas también lo han suspendido y ni se van a presentar al examen ni han hecho el cuaderno. Lo flipo, lo flipo por sus padres sinceramente, porque yo he estado como una cabrona a disgusto diario con la niña para intentar que mejore.
    Ha sacado un 5, sin que nadie me lo diga, sé que se le ha valorado más el esfuerzo que los conocimientos, tal como tú explicas. A mí no me importa que lo hasya aprobado o suspendido, sólo sé algo, que es lo que me importa: que en junio sabía mucho menos de lo que sabe a día de hoy, para mí eso es lo que vale.
    Además le he hecho hacer los cuadernos que recomendaban del resto de asignaturas, aunque estén aprobadas, y ha tenido tres horas semanales con su profesora particular de mates y lengua, a la que me cuesta la misma vida pagar, y por ello no he podido además pagarle academia de inglés.
    Con todo ésto quiero decir que mi hija es un zote en los estudios, y por muchos medios que yo ponga está en su mano avanzar, pero a mí no puede quedarme el cargo de conciencia de que no he hecho lo posible para que salga adelante.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, confirmo tus intuiciones. No se trata tanto de que haya aprendido inglés como de que haya aprendido que si suspende alguna asignatura para septiembre, su verano no será el mismo, y eso lo ha aprendido de ti, eso no podemos enseñárselo los profesores. Y el cargo de conciencia de madre no lo tendrás nunca, porque haces por ella más de lo que harías por ti misma... y eso se supone que es nuestro trabajo como madres, pero mucha gente no lo entiende así...

      Besos.

      Eliminar
  18. Yo únicamente tuve que recuperar un año Matemáticas. Y fui la única que aprobó de toda la ESO ese examen de recuperación. La verdad es que había estado todo el verano combinando la fiesta con las clases particulares de un profesor de matemáticas que me ayudaba en casa y me fastidiaba las tardes de sol.

    ¿Qué le vamos a hacer? Yo siempre he pensado que mejor trabajar durante el curso y acabar cuanto antes para disfrutar de las vacaciones.

    ResponderEliminar
  19. Creo que tu experiencia es similar a la de todos. Los exámenes de septiembre son un timo, no sirven para nada y se convierten en unas rebajas que ni aún así salvan las notas de los que no quieren. Una pena

    ResponderEliminar
  20. No había leído esta entrada, pero es que...es para que se caiga el alma a los pies. en mi caso me pasaría como a ti, que al final, sabiendo un poco que la vida es algo mas que el examen de septiembre piensas que si ves el esfuerzo por su parte puedes levantar la mano. Pero es que ya ni el esfuerzo se lo curran, ni los contenidos, ni el esfuerzo y encima, lo peor de todo, es que les de igual. Eso es lo que más desalienta. Porque si ves que lo han intentado, que no les suda todo, que les preocupa, aún hay esperanza, pero eso de pasar...de la inactividad, y del pasotismo de la familia me cabrea y me desarma.
    Este verano estuve con una amiga que tiene hijas de primaria. La mayor tiene 9 años, otra 6 y la peque de 4. A finales de agosto no habían tocado un libro, tenían tareas, no se si muchas, según mi amiga sí...Pero yo le comenté que si lo dejaba para el último momento desde luego eran muchas y encima les estaba enseñando a sus hijas a no esforzarse nada. Claro que no dije nada más, a ver quien es el guapo que le dice a una madre-padre que se equivoca...
    Tengo otra amiga, que es todo lo contrario. Este verano, incluso de vacaciones en la playa, los niños lo primero que tenían hacer varios días era sus tareas. Ellos leen, porque ella les lleva todos los viernes por la tarde a la biblioteca para que cojan libros, pasen un rato...en fin...se aficionen.
    El apoyo de la familia es importante, y ellos deberían ser los primeros en darle valor al esfuerzo. Porque igual, seguro que en la vida adulta no les va a sacar de ningún apuro reconocer un sujeto de una predicado, pero saber esforzarse y trabajar con ahínco sí les va a servir. Eso creo yo.

    ResponderEliminar

Cuéntame...