domingo, 20 de julio de 2014

Fragilidad

El viernes pasamos, como todos los días, la tarde en la piscina. Somos muy aficionados a hacer tertulia allí hasta la hora que sea, siempre que el frío no nos mande a casa.

Para los que sois de otras latitudes, os diré que aquí lo normal después de una tarde de calor y piscina es que haga viento o fresquete por la noche, y por eso vamos a la piscina armados de ropas de mangas y patas largas para cambiarnos y cazadoras o sudaderas por si...

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Entrábamos por la puerta a las once y media, o un poco más, y oigo a mi hijo mayor, que ese día no había ido con nosotros, hablar por teléfono y decirme medio por señas que mi padre estaba ingresado.

Ese instante en que el corazón se te sale por la boca, que no sabes si vas o vienes y que piensas en un momento cientos, miles de cosas.

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Me puse al teléfono y era él. Y de ingresado, nada. Mi padre es de esas personas que no van nunca al médico. Y había ido al hospital por una tos persistente, con fiebre, que le duraba ya unos días. Le habían puesto una vía por primera vez en su vida y le habían administrado antibiótico. Tras un par de horas, le habían mandado a casa.

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Eso era todo, pero ayer me levanté aún con el susto en el cuerpo. Y nos fuimos a verle al pueblo.

La vida te sorprende en cada esquina, y a veces no tienes más remedio que coger aire y esperar a ver qué será lo siguiente. Pero no creo que sea bueno ni siquiera pensarlo...

8 comentarios:

  1. Pues no, mejor no lo pensamos. Porque si algo ha de pasar, pasará, y con anticiparlo tampoco hacemos ningún bien. Y en fin, que los sustos son parte de la vida. Y mejor que sean solo eso, sustos :)

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  2. La mayoría de las veces nos preocupamos demasiado, pensando en cosas que luego no suceden (yo soy de ésas y me tengo que controlar..).
    Me alegro que haya sido sólo un susto y que tu padre esté mejor.
    Bss :)

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  3. No le des más vueltas. No tiene sentido. Afortunadamente fue un susto.

    Un besote gordo y disfruta de tu papi.

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  4. Desafortunadamente conozco esa sensación... Me alegro de que todo haya ido bien.
    Abrazo!

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  5. Has expresado muy bien esa fragilidad.
    Me alegro de que todo quedara en un susto.

    Besos
    : )

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  6. ¡Vaya susto! Me alegro de que en realidad no fuera nada. Besos.

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  7. Precisamente la semana pasada escribí una entrada hablando sobre cómo he descubierto que pensar no sirve para nada... Espero tu padre esté mejor! ;)

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