Ir al contenido principal

Berlín VIII. Otra noche

Les había prometido a mis chicos de tercero, los más pequeños del viaje, que iba a salir con ellos a darlo todo, ya sabéis, como si no hubiera mañana. A eras alturas no estaba yo ya para darlo todo, pero tenía que cumplir con ellos.

Después de cenar, buscamos un local por los alrededores del albergue, un local donde había música animada y nos tomamos unas cervezas. Bueno, lo de que nos tomamos unas cervezas suena bastante pretencioso. Yo no bebo cerveza y probé una típica berlinesa que lleva un sirope encima, que sabe dulce y no sabe ni siquiera a cerveza. Algunos de mis chicos también la probaron, pero la mayoría se decantaron por algún cóctel sin alcohol o una coca cola.



Estos chicos, los que salieron conmigo, comprenderéis que eran de los que habitualmente no salen, por edad y porque sus padres los tienen más controlados. Si no, no estarían por ahí con su profesora.

Lo pasamos realmente bien, hacía una noche fantástica y nos reímos mucho.

Al volver al hotel, la calle estaba llena de jóvenes, y muchos eran de los nuestros. Se estaban divirtiendo, quizá bebiendo más de lo que debieran, no digo que no. Me senté un rato con ellos porque vi que no estorbaba (no penséis que fui a cortarles el rollo, a decirles que pronto a la cama, ni nada de eso)

Cuando subimos a la habitación eran casi las cuatro de la mañana. La mayoría de mis chicos andaban por ahí, no se oía mucho ruido en el hotel, al menos no para mí, así que me puse mi pijama.

Solo me dio tiempo a eso.

Toc toc.

- Ven.

- ¿Qué ha pasado? (como cualquier madre que se precie, siempre me pongo en lo peor)

- Ven.

Así que me fui a una de las habitaciones de mis chicos más pequeños. Los que habían salido conmigo habían llegado y habían visto el panorama, así que entre todos decidieron llamarme.

Uno de los de tercero, uno de los que no suele salir, que tiene una familia encantadora y unos padres de los que hay pocos, no había ido conmigo esa noche, y había bebido algo más de la cuenta. Después de vomitar en suelo, paredes y papeleras, lo habían metido en el baño, estaban ventilando el cuarto y allí lo habían dejado porque ninguno se hacía cargo.



El baño era como una caja de cerillas. Al entrar me encontré al chaval de rodillas en el wc.

- Hola.

- ¿Quién eres?

- Soy yo, tu tutora.

- Perdón.

Aquello me llegó al alma. Todos hemos bebido demasiado alguna vez, pero no a todos nos ha tenido que cuidar un profesor en nuestra primera borrachera.

Me senté a su lado y pasé lo que quedaba de la noche (aunque en realidad ya había amanecido) cuidando de él, oyéndole decir perdón al menos un millón de veces, intentando que se le pasara, y por último lo duché y le puse ropa limpia.

Cuando salimos del baño, la mayoría de sus compañeros se habían ido quedando dormidos. Había en aquella habitación el doble de las personas que tenían que dormir allí. Dos por cama (es decir, veinte personas), menos una libre que habían dejado para este chico.

Lo metí en la cama, limpie la habitación lo mejor que pude y velé el poco rato que le podía quedar de sueño.



Después, fui a ducharme y a hacer la ronda por las habitaciones para despertar a todos los alumnos.

J. y sus secuaces llegaban entonces.

- Profe, llegamos justo a tiempo para el desayuno.

Le di un abrazo y un beso.

- Menos mal que estás tú aquí.

Continuará...




Comentarios

  1. En mi primer viaje al extranjero, la 2ª noche tuvo que hacer acto de presencia el samu húngaro porque una compañera se bebió 2l de sangría y 15 chupitos de Bacardi...Terror!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lo más normal, y no creo que escandalice a nadie. En mi viaje de fin de estudios uno se rompió la pierna porque había bebido más de lo normal y se cayó por la escalera. La versión oficial es otra, pero yo estaba allí para verlo.

      Besos.

      Eliminar
  2. Me está encantando este relato del viaje de fin de curso, el apego que les tienes, el que te tienen ellos a ti.
    No estoy segura de haber tenido nunca una profe tan enrollada como tú!! Enrollada o mártir? Porque tener que limpiar los vómitos de unos irresponsables es de santa. Yo no podría, no no no.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soy un poco santona, tonta, más bien. No sé si enrollada. Por cierto, el chaval no se acordaba de nada al día siguiente. De nada de nada. Creo que mejor para él.

      Besos.

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. En esos momentos, una bronca no sirve de nada. Ya le tocó después, no creas...

      BEsos.

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. Madre mía, profe, ...Vaya nochecitas te diste entre unas cosas y otras.

    Pero, cuanto más cuentas, más me fascina la relación que trabas con tus alumnos. :)

    ¡Ay esa profe que se tiene ganado el cielo! :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, no sé si es del todo buena esta relación, porque luego hay demasiada confianza, y donde hay confianza da asco...

      Besos.

      Eliminar
  6. J. esta resultando todo un lider responsable...Bien por tí.
    Pobre chaval, espero que se despertará con el suficiente dolor de cuerpo para recordarla y que se acordara de tí y no se avergonzará mucho de que le ducharas.
    Y que majos los demás, quedarse en su cuarto para ayudarte y ayudarle.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no se acordaba de mí, y no estaba avergonzado porque no se acordaba. Les hice prometer a todos que no saliera de allí el tema, aunque, por supuesto, no me hicieron caso.

      Los detalles escabrosos, un par de días después, en el camino de vuelta, se los conté a solas a él, para que se avergonzara de verdad y se diera cuenta de que beber así no lleva a ninguna parte.

      Lo cierto es que no volvió a acercarse a una botella en lo que restaba del viaje.

      Besos.

      Eliminar
  7. Eres una jabata hijamiademivida... y qué control oiga, me has dejado admirada (para bien) porque me encuentro yo semejante pastel con mis queridos alumnos y seguramente termino haciendo lo mismo que tú, de madre, pero primero monto la bronca del siglo, le cae a los que han venido conmigo, a los que están fuera, y al que vomita y si hace falta a la taza del váter, aún consciente de que no le hubiera servido de nada (al que vomita, no a la taza del váter)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ves las caras de circunstancias de todos, el miedo a la que les va a caer, a que llames a su casa y a que le mandes en un avión de vuelta a casa, como habíamos prometido al que la liara, y te das cuenta de que ya han sufrido bastante. Lo suficiente para llamarte como último recurso. No dices nada. Les miras a todos y vale más que cualquier bonca. Y al sujeto del váter, a ése es al que menos le llega la bronca. Se la ech un par de días después, en frío.

      Besos.

      Eliminar
  8. Para que luego venga el personajillo de turno ése,el Wert,y ponga a los profes de vuelta y media..
    ...madre mía,Ro...qué sueño,que todo...
    Besos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que están consiguiendo es que se nos quiten las ganas de ir con los chicos a ningún sitio, de hacer una hora más de las establecidas en el horario, de formarnos, de mejorar y cambiar las cosas. S una pena, porque los chavales lo merecen.

      Besos.

      Eliminar
  9. Has conseguido emocionarme, no sé si como profesora, pero si como GRAN persona.
    Que alguien se quede a tu lado en una borrachera mala (que la podemos tener todos), y te duche, te vista, te acueste y limpie la habitación...desde aquí y aunque yo no me emborrache, te doy las gracias Ro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja. Gracias, pero nunca sabes cuando aciertas, y no sé i el chaval habría aprendido la lección mejor metiéndole en un avión de vuelta a Madrid.

      Besos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Cuéntame...

Entradas populares de este blog

Letras o ciencias

Tengo un cabreo monumental. Es de esos que te dura media vida, pero esta semana lo tengo recién despertado y con ganas de guerra.



Si pensáis que según el sistema educativo actual no existe la eterna división entre ciencias y letras, estáis completamente equivocados. Largos nombres, muchas palabras, para acabar diciendo prácticamente lo mismo de siempre. Lo mismo, pero con algunos matices, claro.
Cuando yo estudiaba el BUP, hace ya una eternidad, en tercero, escogíamos si nos apetecía más estudiar letras (puras, como fue mi caso, o mixtas, como muchos otros) o ciencias (también puras o mixtas).



Hoy por hoy, si tu hijo es un buen estudiante, sean cuales sean sus aspiraciones, sus profesores le instan a escoger en cuarto de la ESO y en Bachillerato las ciencias: Física y Química, Biología, Matemáticas. 
Las letras son para los mataos, los que no lo van a sacar, aquellos a los que les cuesta, que se vayan a estudiar cosas como el latín, la cultura clásica, la música o la plástica. Los bu…

Tortitas de avena

Algunas me habéis pedido la receta de tortitas que suelo hacer.

Y este fin de semana por fin tuve tiempo de hacer unas fotos con un poquitín de luz (no mucha, la verdad) para ilustrar la receta.

Los ingredientes.




80 grs de copos de avena.
Un huevo y 6 claras.
6 Cucharadas de queso fresco batido 0%
Una pizca de levadura.

Primero tenemos que triturar los copos de avena. Yo lo hago en la Thermomix, pero cualquier batidora de vaso os sirve perfectamente. Si tenéis harina de avena, no será necesario, claro.


Después añadimos el resto de los ingredientes.



Nota: no le pongo edulcorante porque no soy nada "dulce", pero podéis añadir el edulcorante que queráis.

Batimos un poco.



Preparamos una sartén que no se pegue. Yo utilizo siempre la misma. No me hace falta ni aceite ni nada.



Ponemos en la sartén unas cucharadas de la mezcla, a fuego suave y, cuando le salen burbujitas, le damos la vuelta.




Con esta mezcla me salen tortitas para dos días. Suelo hacer unas tres o cuatro para cada día.



No quererse

Hace bastante tiempo que os hablé de mis alumnos, en este caso alumnas, y las autolesiones. Creo que es algo, no sé si se podría decir que está de moda, pero sí que cada vez es más frecuente.


El curso pasado acabé muy estresada en junio. Y gran parte del problema era una de mis alumnas, una alumna que se producía a menudo unos daños tremendos en forma de cortes en piernas, brazos y tripa. Y luego, al día siguiente, venía a clase con las heridas a la vista, en una especie de alarde que a mí me dejaba confundida y que nadie entendía. Hablé cientos (literalmente) de veces con su madre, pero os diré que, como su hija daba problemas, la había mandado al pueblo con los abuelos. Hablé con sus conocidos, con sus amigos. Era un chica absolutamente tóxica con su entorno, pero especialmente con ella misma. Provocaba problemas constantemente para llamar la atención sobre su persona. Yo entendía que aquello no era una llamada de auxilio, sino un grito a pleno pulmón, pero no me dejaba acercarme. S…