martes, 19 de noviembre de 2019

Noviembre

He tenido un fin de semana estupendo y la semana pasada, y esta, y la que viene, voy a estar tremendamente ocupada. Ya estoy muy ocupada. Ahora mismo hablaba con mis amigas de que no tengo tiempo últimamente para cocinar, o para leer tanto como antes. Pero no me quejo porque hago otras cosas, y me encuentro genial. Todo lo que sea estar bien, animada y ocupada me parece genial.

Hace un par de días recordaba cómo fue mi noviembre de hace un año. Fue uno de los peores meses de mi vida, por muchas cosas. No había forma de levantar cabeza, lloraba sin parar y no tenía ganas de levantarme de la cama ningún día. Fue muy duro, creo que el peor mes de todo el año, y eso que agosto fue terrible, espantoso, la muerte a bocados...

Un año después, mi vida ha cambiado mucho y en muchos sentidos. Ahora soy una persona más optimista y más fuerte y sé que me sucederán cosas que no me gustarán o que me dolerán, pero también sé que puedo superarlas porque he madurado y me he convertido en alguien mucho más cercano a lo que quiero ser y a lo que él gustaría ser.

Mi trabajo este año está siendo mejor, quizá porque tengo mejores alumnos pero creo que la principal causa es que yo sí estoy motivada este curso para ellos. Mis amigas, las más cercanas, han demostrado ser amigas de verdad, de las buenas, de las imprescindibles y de las que valen oro, porque han estado ahí todo el tiempo y para todo. Y siguen ahí. Tener malos momentos te hace descubrir si te has rodeado de las personas adecuadas, de esas que merecen la pena, y en mi caso así ha sido. Han estado conmigo los que tenían que estar, los que sabía que estarían, pero han estado aún más de lo que esperaba, presentes cada día y en cada paso.

Y mis hijos: eso ha sido lo mejor. Su reacción al hablar con ellos fue sorprendentemente buena, y a partir de ahí ha sido todo bueno. No es que no les duela la separación, no es que no lo noten, no es que no tengamos nuestros problemas... Se trata de que han reaccionado muy bien, están bien, siguen siendo como han sido siempre tanto conmigo como con su padre y todo sigue su curso, bien, muy bien.

Me siento bien, y este noviembre, que ya está cerca de terminar, está siendo estupendo comparado con cualquier noviembre de mi vida, pero si echo la vista atrás, en tan solo un año todo ha cambiado mucho, y no precisamente a peor.

La nueva Ro ya está aquí, y ha llegado para quedarse.

9 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Me alegra mcuho ver que todo empieza a mejorar. A mí me pasó parecido el año pasado. No fue una separación, fue un cúmulo de muerte enfermedades que me rodearon, aderezadas con papeleos, burocracia y mucho estrés. Había días en los qu eno me veía capaz de salr de la cama, pero no por sueño, porqu eno dormía...un lío. Afortunadamente todo pasa y como dices, si a tu alrededr hay apoyo todo mejora.
    Feliz martes.

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  2. me alegra leer eso y que contás que maduraste mucho en solo un año.. es para pocos eso eh, disfrutalo... saludos!

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  3. Me alegra mucho leerte así de bien. Besos.

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  4. Muy fan de la nueva Ro, y no es que la anterior no me gustase... jejeje.. ya lo sabes tú.

    ;)

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  5. Qué alegría leerte y saberte feliz. Y qué bien que estos meses hayan pasado, te tocaba tranquilidad y felicidad :*

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  6. ¡Hola nueva Ro!
    Encantada de conocerte ;-)

    Besos.

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  7. Me alegro muchísimo de la mejora, del cambio positivo. Te lo mereces :)

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