martes, 20 de junio de 2017

Papeleos

Algunos de los que pasáis por aquí estáis de alguna forma relacionados con el mundo de la enseñanza: sois profes, tenéis parejas que lo son, tenéis hijos en edad escolar... Y otros no tenéis nada que ver con esta historia, pero os gusta leer mis anécdotas y mis quejas sobre la profesión, desde dentro, y también desde fuera como madre.




En los últimos años, a los profesores se nos han ido multiplicando las tareas que no tienen que ver con lo pedagógico y sí con lo burocrático. Cada vez tenemos que hacer y rellenar más papeles, cada curso dedicamos más tiempo a cuestiones administrativas que no guardan relación con el trabajo del aula, y si la tienen es de forma muy lejana.

Este año tengo pocos alumnos, así que no voy a quejarme, pero de cada uno de ellos tengo que hacer papeles y más papeles, personalizados, de todo lo que se ha trabajado durante el curso, de las competencias alcanzadas, de las posibilidades que el alumno tiene para el curso que viene...




A eso este año se han sumado los estándares de aprendizaje, algo que en teoría me parece positivo, pero que en la práctica ha resultado ser más trabajo y más burocracia añadida a la que ya teníamos.

Por ejemplo, imaginad un estándar de aprendizaje como:

"Pronuncia correctamente, vocalizando y con claridad"




Sí, no me lo invento, existe. Tengo que darle una nota del uno al diez, tengo que hacer media con el resto de estándares. A este lo considero básico, así que los básicos van por un lado, los no básicos van por otro, y luego hay que hacer la media entre unos y otros también. Y tenemos, no voy a decir cientos pero sí decenas de estándares como ese, muchos de ellos difícilmente evaluables, tipo:

"Disfruta de la literatura como fuente de placer estético"

Puntúa eso, si puedes.




El final de curso se presenta así.

16 comentarios:

  1. Que te sea leve, Ro. ¡Ánimo! El fin de curso ya está ahí... casi casi lo tocas con la punta de los dedos. Un último esfuerzo y ¡a disfrutar!
    Besos

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    1. Está ahí mismo. Ya puedo olerlo.

      Besos.

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  2. Yo soy una de las que no tiene que ver, pero disfruta con tus historias. Sobre todo porque conozco por dentro una profesión que me genera curiosidad.

    Como curiosidad me genera lo que cuentas de los estándares. Así, a bote pronto, me parece una manera de quemar al personal con tareas extras que no aportan nada a los alumnos (ni a los profesores). Pero bueno, seguro que no es así y que se hacen con un objetivo útil (icono con hombros encogidos).

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    1. Hay un objetivo, pero se pierde entre el papeleo y el cabreo generalizado.

      Besos. Guapa.

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  3. Fuente de placer estético??? En serio??

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  4. Y lo peor de todo, es que muchas veces ese trabajo va a un archivador del que no sale más que al final de la etapa educativa, y la mayoría de las veces es destruído sin más.
    Os lo dice alguien del ramo con 30 años de profesión.
    Maribel

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    1. Eso es. Lo peor es que nadie mira ese trabajo.

      Besos.

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  5. Estoy sufriendo ahora mismito el sopor de rellenar los dichosos informes... Leerte ha sido "un pequeño consuelo"!!!
    Por cierto, enhorabuena por el blog! Te leo siempre (bendito Bloglovin!), pero por pereza no comento nunca!

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  6. Ufff, qué pereza, desde luego. Si eso luego de verdad sirviera...

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    1. El problema es que no está sirviendo para nada.

      Besos.

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  7. Es una locura, qué te voy a contar... Y yo con mis más de 300 alumnos estoy por morirme... Tengo unas ganas de que acabe junio...

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    1. Quiero reseña de tu último libro, por fa.

      Besos.

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  8. Estoy flipando de "Disfruta de la literatura como fuente de placer estético", creo que no entiendo ni la afirmación.

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  9. margaritas para los cerdos, dice una compañera mía...

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