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Nuevo encuentro literario

El viernes de la semana pasada en mi centro tuvimos un encuentro literario muy especial. Y digo muy especial porque Fernando J. López se ha convertido en un clásico de mis autores juveniles, no solo por sus obras, por como escribe, sino por cómo habla con los chavales.



Pocas veces un invitado es capaz de contactar tan bien con los chicos sin menospreciarlos ni infantilizarlos, tratándolos como iguales. Pocos consiguen engancharlos a sus palabras, las compartan o no.

son muy poco expresivos, y me he reído mucho con esta foto, pero os aseguro que estaban atentos e interesados (el de rojo no).

Porque Fernando me decía que nuestra labor es un poco como la lluvia. Que oigan llover, que de tanto decirles las cosas acaben por escucharlas, por entenderlas, por aceptarlas.

Porque en mi centro parezco haber viajado al pasado, a veinte o treinta años atrás, con aulas sin problemas de disciplina graves pero con muy poca tolerancia, con un machismo de otra época y tolerancia nula al que es diferente, especialmente homosexuales. No me quiero ni imaginar lo que sería tener un transexual en estas aulas.



En fin. Que les llovió, y bastante. Oyeron hablar de adolescencia y homofobia, de machismo, de los derechos de las mujeres, de la búsqueda de la propia identidad. Y lo hicieron con un respeto absoluto, aunque sé que muchos no compartan las ideas y sus pensamientos no vayan a cambiar mucho después del viernes.

Fernando fue muy claro hablándoles de suicidio adolescente, del daño que puede causar el acoso, y de que nuestras palabras y nuestros actos nunca son neutrales. Y todo ello espero que vaya calando en ellos, porque falta les hace.



Leímos Los nombres del fuego, una novela de la que ya os he hablado, una novela protagonizada por dos chicas de dieciséis años en dos momentos diferentes pero que buscan su propia identidad. Y esa identidad no significa para ninguna de las dos buscar un novio, sino encontrarse a sí mismas. Algo que Fernando les explicó y que ellos asimilaron, según me pareció, bastante bien.

Comentarios

  1. Es verdad que nos has hablado de esa novela y que la quiero leer, espero que pronto, que con el amigo Hugo Mendoza voy a paso de tortuga.

    Sobre el impacto de la charla en los chavales, hay veces que una palabra de un desconocido cala más que discursos de los cercanos. Crucemos dedos ;)

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  2. Interesantísimo encuentro,seguro que les quedó...aunque a algunos más que a otros,pero algo calaría!

    Besos.

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  3. Madre mía el de rojo, se podía haber quedado en casa durmiendo... Escuchándote hablar de tus alumnos me deprimo muchísimo, de verdad.

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    1. Bueno, es que son apáticos y muchas cosas más, pero no te deprimas, que tienen cosas buenas.

      Besos.

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  4. Espero que como bien dice a base de repetir y repetir las cosas algo les quede. Y sí parece que últimamente los adolescentes en vez de avanzar hacia adelante lo hacen hacia atrás porque me da la sensación que en general son más intolerantes, aunque puede ser sólo una percepción mía y basada sólo en el contacto con los pocos que tengo a mi alrededor, aunque lo que cuentas de tus alumnos coincide con lo que veo. No se.
    Besos.

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  5. Mira que si ahora me entra complejo de nube!!!
    Lo de un adolescente buscándose a sí mismo no me parece ninguna tontería; quiero decir, que hay muchos que yo creo que no llegan a eso. ¿O tú que tienes a más cerca no lo crees?

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    Respuestas
    1. Muchos no se buscan porque para qué... es verdad. Jijiji.

      Besos.

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  6. Pues el de rojo tiene afán de protagonismo, que en la foto de abajo también sale XD
    A mí me parecen muy interesantes estos encuentros. Como dicen por ahí arriba, a veces necesitan escuchar las cosas de alguien ajeno.

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