miércoles, 2 de diciembre de 2020

Sucedió en noviembre

 Este mes empezó sin pena ni gloria, con mucho trabajo y un puente por Los Santos, pero con una muerte muy cercana a la familia. En realidad ella era familia y no nos lo esperábamos, así que nos ha afectado bastante. 


Como novedad, en este mes me he tomado en serio el ejercicio, tanto como para realizarlo de manera rutinaria casi a diario,  de una u otra forma, y me está viniendo muy bien. 

También, y no sé si como causa o consecuencia o a la vez que lo anterior, me he tomado más en serio lo de comer bien.



Noviembre es un mes que nunca me gusta y que este año no ha sido nada memorable, ni para lo bueno ni para lo malo. Hemos tenido, como la mayoría de la gente, medidas más o menos estrictas de confinamiento. En esta comunidad, toque de queda a las diez, cierre perimetral y cerrados centros comerciales, bares, restaurantes y gimnasios. 



Una siempre piensa: bueno, no me afecta demasiado... pero no es verdad. Mis amigas y yo nos vemos todos los viernes en una cafetería, o salimos a tomar unos vinos. Eso hace más de un mes que no lo hacemos, y salimos algún día a caminar juntas, más que nada por vernos y por charlar un rato, pero no es lo mismo. Algunos sábados o domingos, nos damos un toque y bajamos a tomar un vermut juntas, antes de comer. Otra cosa que nos han quitado. No son cosas importantes, no nos va la vida en ello, y cumplimos, pero son pequeñas cosas que se acumulan para que tus días no sean precisamente mejores.



Terminaremos el trimestre sin una cena o una comida de Navidad con compañeros, sin poder juntarnos para las evaluaciones, sin poder compartir muchas cosas. 

No quiero que me invada el desánimo, aunque a veces lo hace... me gustaría ser positiva y pensar que, si todos lo hacemos más o menos bien, y si los políticos son responsables, en enero las cosas estarán mejor y no peor.


Lo mejor del mes es que a finales, hace apenas diez días, adoptamos una perrita. Llevábamos tiempo pensándolo, y mi hijo lleva toda su vida pidiéndolo, pero es una decisión que hay que meditar mucho, y ya teníamos dos bichitos en casa. 

Nos estamos adaptando bastante bien. Ahora es un bebé y no puede salir de casa aún, y nuestras costumbres están cambiando para amoldarnos a ella, pero todo va estupendamente, e incluso los gatos han tardado poco en acostumbrarse a un animalillo nuevo por casa. La gata en apenas un día ya no le daba importancia. El gato a veces aún se asusta si se le acerca y bufa nervioso pero las cosas van bien y no ha habido incidentes con ellos. 

Por lo demás, lo que es un cachorro, necesita dormir mucho, muchos mimos,  estar con ella, y lo muerde todo, tiene ganas de jugar a todas horas, y nos roba los calcetines a la mínima que nos descuidamos.

2 comentarios:

  1. Me muero de lo bonita que es la perrita. Para mí cuando son cachorros, aun con todo el trabajo que dan, es cuando más me gustan

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  2. Vaya Ro, siento mucho lo de ese familiar :(
    La perrita, estaba viendo las fotos y pensando "es la misma en todas, no será que..." y ¡si! Si os cansáis me la mandáis aquí con el primo que la trataremos muy bien. Paciencia hasta que se acostumbre a hacer sus cosas donde debe, y si tienes alguna duda, aquí estoy.
    ¡Besos!

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