jueves, 11 de octubre de 2018

Diario de un viaje a Dublín (2)

Después de contaros un poco cómo se gestó el viaje, vamos con el primer día.

Salimos de casa a la una de la madrugada, para recoger después a los chicos en el pueblo a las dos. Allí estaban todos los padres, últimas recomendaciones, maletas, nervios...


Desde el pueblo donde trabajo a Madrid hay tres horas de viaje, pero en autobús es bastante más, además de que el chófer tiene que hacer algún descanso durante el camino. Así que llegamos al aeropuerto a las seis y media de la mañana, y nuestro vuelo salía cuatro horas más tarde.

Como os había dicho, para muchos de ellos era la primera vez. Es cierto que ahora se viaja más que antes, y algunos chicos sí han volado para ir de vacaciones con sus padres, incluso un par de ellos habían pasado el verano estudiando inglés en el extranjero, pero sigue siendo bastante excepcional en la zona donde trabajo.



Mi compañera se había empeñado en recogerles toda la documentación: DNIs, tarjetas sanitarias y permisos de salida al extranjero para menores. Lo tenía todo ella, para evitar sorpresas y que no lo perdieran. Pero eso complicó muchísimo los trámites ya que hubo que repartírselo dos veces, para sacar la tarjeta de embarque primero y después para pasar los controles de seguridad. Pero todo fue bien, y no hubo nada extraño salvo las anécdotas personales de cada niño: a algunos les abrieron las maletas, a otros les pidieron descalzarse,... esas cosas.

Total que llegamos a la zona de embarque con menos de una hora, y todo fue sobre el horario previsto. El vuelo es breve, pero para muchos fue emocionante por ser la primera vez. No sé si es política de las compañías o no, pero siempre que he ido en avión con alumnos, nos los ponen desperdigados por todo el avión, supongo que para evitar que molesten demasiado, y esto sucedió tanto a la ida como a la vuelta. Debo decir que se portaron estupendamente, que no hubo ninguna queja, ni una palabra más alta que otra y ningún pasajero indignado.

En Dublín nos esperaba un autobús que nos recogía para dejarnos en el centro de la ciudad: Allí era aproximadamente la una del mediodía y hasta las 5 no nos recibían las familias, así que aprovechamos para dar un paseo por algunas de las calles del centro, comer algo por allí, y observar por primera vez la ciudad.



Como anécdota ilustrativa del inglés  (y la cultura general) de algunos alumnos, os diré que al salir del aeropuerto había un cartel que indicaba BELFAST y uno de los chicos dijo:

- Mira, por ahí dan desayunos.

Habíamos quedado para que nos recogieran a las cinco, y llegamos a una especie de centro comercial donde el director de la academia donde los chavales iban a estudiar nos recibió, les entregó a cada uno documentación sobre su familia (aunque ya sabían de antemano con quién iban a estar) y mapas, tarjetas de transporte y demás. Allí estaban ya las familias esperando y casi no nos dio tiempo ni a despedirnos de ellos. Se los fueron llevando en coche hasta lo que iban a ser sus hogares durante la siguiente semana.

Nosotros tres también nos alojamos en familias, así que las nuestras también estaban por allí, esperándonos. Para mí tengo que confesar que era la primera vez, porque cuando he estudiado fuera lo he hecho alojada en pisos de estudiantes y no en familia. Me daba bastante reparo, y más a mi edad. Pero mi casera iba a resultar ser muy simpática y divertida. Ella y su marido, de más de sesenta años ambos, tenían en su casa a una niña de Barcelona pasando el trimestre, y en esa semana a mí.



La casa sería la típica casa unifamiliar de aquella zona, con cocina y salón abajo y habitaciones arriba, a las que se sube por una angosta escalera enmoquetada. Al principio me costó un poco hacerme el oído al acento irlandés, pero ella se esforzaba por hablar despacio y me daba muchísima conversación, así que me resultó fácil, no solo entenderla, sino también soltarme a hablar y contarle cosas.

En el resto de las familias, con mayor o menor suerte, fue más o menos lo mismo. El primer día los chicos estuvieron muy nerviosos: no sabían qué hacer ni qué decir. Pero poco a poco se fueron soltando y muchos de ellos han venido sabiendo que pueden manejarse perfectamente en inglés, que les entienden, que son capaces de pedir algo, de contar algo, de explicarse. Y eso me parece importante.

8 comentarios:

  1. qué linda experiencia!

    pero lo de BELFAST me lo copiaré para el futuro, qué risa xDDD

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  2. Jajajaja desayunos jajajajajaja. Me encantan esas anécdotas.

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  3. Después del Belfast no he podido seguir leyendo sin reirme XD

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  4. Jajajajaja. Te advierto que no hay que irse a una zona tan "cerrada" como la de tu insti para esas cosas; mi hijo tiene algunos compañeros que no sé cómo han aprobado el inglés hasta ahora.
    Nada, mañana te esperamos dándonos más envidia, porque aunque fuera cuidando niños, yo me iba con los ojos cerrados.

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  5. Que experiencia tan genial, y que bueno la ilusión de esos chicos que viajaban al exterior por primera vez.. vaya alegría!
    Son momentos muy especiales, seguro lo recordaran por siempre..
    Lo de Belfast es genial jaja
    beso

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  6. ¡Ah!..pues muy bien entonces.
    Te diré que ayer tb fue mi primera vez en Dublín.Pero solo 24 horas
    Lo del desayuno...muy bueno.

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  7. Jajajaja belfast xD Ahora cada vez que lo lea, me troncharé la caja

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