viernes, 4 de mayo de 2012

Caídas





Una de las cosas que nos parece más ridícula es una caída. Cuando te caes, te incorporas inmediatamente, da igual el dolor, o estar manchado, o haberse roto el pantalón...Te levantas como un cohete, mirando alrededor para ver si alguien te ha visto. Y...sí, seguro que alguien te ha visto. Y seguro que alguien se está riendo de ti, aunque tú no lo veas.



Ayer fue el día de las caídas en mi trabajo; que yo sepa (y eso es poco decir, porque no me entero de nada) ayer nos caímos al menos tres personas en el instituto. Caídas antológicas.

CAÍDA Nº 1.

Nuestra directora, llega al instituto alrededor de las 9 de la mañana, cuando la primera hora de clase está a medias. Aparca el coche (tenemos una zona de aparcamiento en el patio), baja de él, y, a los pocos metros, resbala en el suelo mojado y se cae todo lo larga que es, que no es poco. Se levanta a toda velocidad y mira alrededor...Nadie a derecha, nadie a izquierda. Parece que nadie la ha visto, se recompone y entra al edificio.

A los pocos minutos suena el timbre de cambio de clase. La directora sube las escaleras hacia su aula y el griterío de los chavales aumenta:

- Vaya liebre, profe.
-¿Te has caido?
- ¡Vaya leñazo!
- Tú sí que sabes...caer.

Y, entre risas, comentarios por el estilo.

Aproximadamente unos cuarenta o cincuenta alumnos, los más cercanos a las ventanas del lado del aparcamiento, en vez de atender las explicaciones de su profesor correspondiente, o estar haciendo ejercicios o estudiando, estaban mirando por la ventana cuando la directora se cayó. Cada uno de ellos se lo contó a unos cuantos y en dos minutos y medio todo el mundo hablaba de la espectacular caída de nuestra directora.

Tengo que decir que yo también la vi, porque estaba mirando cómo llovía mientras uno de mis alumnos silabeaba miserablemente leyendo un fragmento de Mi familia y otros animales.

CAÍDA Nº 2.

Llega la hora del recreo, y hay alumnos para los que un día sin fútbol es un día perdido en sus cortas vidas. Da igual que esté nevando, tronando, que haga un sol de justicia... tienen que jugar al fútbol. El estado de nuestra pista de deporte deja mucho que desear, y con lluvia ni os cuento. Bueno, en realidad, es habitual que los chicos se caigan en ella y se raspen partes de sus jóvenes cuerpos. Pero lo de hoy ha sido antológico. Creo que esta palabra ya la he mencionado.

Marco Antonio (no se llama así, los nombres me los invento, como podréis comprender, el anonimato de mis chavales es fundamental) iba corriendo detrás de un balón y, no sé cómo ha caído de lleno y de cara en un charco. La caída esta vez me la he perdido. Pero de repente veo a Marco A. entrar el el hall y no se le conocía. Tenía la cara llena de barro, la camiseta, que antes era blanca, rota y de color marrón oscuro, y sangraba profusamente de una mano y un codo.

Como estoy siempre en el medio, he ido a curarle. Primero le llevo al baño (sí, entro en el baño de chicos y creo que a un par de ellos al menos se les quitaron las ganas en mitad de...) y se quita la camiseta y se lava la cara y el cuerpo. Costó bastante trabajo. Tenía barro hasta dentro de las orejas. Luego, le busco una sudadera limpia de un amigo para que se la ponga. Y después salimos del baño para buscar en el botiquín gasas, agua oxigenada y betadine para hacerle una cura.



Durante todo este tiempo mi cara debía de ser todo un poema, la sangre me asusta bastante. Así que Marco A. no deja de repetir:

- Tranquila, profe, que esto no es nada.
- Si no pasa nada, sólo me he caído, nada más.


Voy a curarle, y entonces baja la voz y me dice:

-Es que donde más me duele es en el culo.

Y yo, tan pancha:

- Hala, bájate los pantalones.
- Que no, profe.
- Venga, hombre.
- Que no.
- Con la de culos que he visto yo...¿Crees que me voy a asustar? (no es que haya visto muchos, no, no vayáis a pensar mal)
- Es que...

A todo esto tengo que decir que Marco A. es un chico de catorce años que me saca la cabeza, vamos, que ya se afeita...

- Déjate de tonterías.

Y cuando se baja el pantalón...sólo un poco...me doy cuenta de que por la ventana del botiquín están asomados aproximadamente ciento cincuenta alumnos (un poco exagerada sí soy, es una ventana pequeñita)

CAÍDA Nº 3.

Me da una vergüenza enorme contarlo. La tercera caída es la mía. Esta no me la perdí.


Un grupo de cinco o seis alumnos viene al departamento (departamento: despacho donde nos reunimos los profesores de la misma materia) a pedirme un pincho (pincho: nombre común , en mi trabajo al menos, para una memoria USB, o pen drive o como quiera que lo llaméis) que me habían dejado. Me levanto de mi silla frente a la mesa del ordenador, me enredo con el cable del teléfono y, literalmente, desaparezco detrás de la mesa. Eso sí, muy digna yo, me incorporo como un resorte y voy a la puerta del departamento a darle el pincho al alumno. Los cinco o seis chavales me miraban con los ojos muy abiertos, como esperando a ver qué decía. (Yo, ¡qué ilusa!, esperaba que no se hubieran dado cuenta de mi desaparición y posterior reaparición)

Me acerco a ellos y veo que uno no puede casi contenerse, se muerde los labios.

- Anda...Podéis reíros.

11 comentarios:

  1. jajajaja, me partoooo, la verdad es que es una de las cosas que mas corte da, tenemos una amiga que siempre se cae en los sitios más peculiares, bodas, graduación, primer cumpleaños de su hija, dando el discurso de felicitación a unos amigos.... la llamamos "pierde pies" Salu2!!!

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    1. Me caigo a menudo, y eso que ya no estoy en edad. Esta vez me hice daño, y el hombro aún me duele, pero me sonrío al recordar la cara con que me miraron los chicos cuando me levanté, toda digna.

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    1. Vengo de la calle y he pegado un par de tropezones. Cuidado que aún puede haber más caídas...jajaja

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  3. Buff no hay caída con la que no me parta, de forma inmediata, si te caes me parto, en tu cara, sin poder aguantarlo...cuando alguien que no me conoce mucho y le pasa delante de mi me da mucho corte (bueno al rato) porque no puedo ni hablar, hasta lloro, con dolor de barriga incluido...debería de mirarme esto porque no lo controlo XD

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    1. Pues menos mal que no eres alumna mía. Jejeje

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  4. jeje , menos mal que asististe a tu caída , lo que más duele no es el golpe si no las risitas y los días que duran esas risas ...

    saludos

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    1. No me lo recuerdes. Vaya día he tenido hoy. Cachondeo generalizado.

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  5. Jajaja han sido las tres buenísimas y lo dignos que nos levantamos, eh?? Jajjaaj la de la directora siempre la recordaran jajaj habrán hecho coñas y todo jaja y lo del culo de marco y todos mirando por la ventanilla buenísisimo. Hoy los alumnos se lo han pasado genial!!

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    1. Todos los días lo pasan bien, o al menos lo intentan, aunque a los profes nos saquen a veces de quicio...

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