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El secreto, de Philippe Grimbert

Cuando llegué a mi nuevo centro, encontré en la biblioteca algunos ejemplares repetidos de distintos títulos y pensé en utilizar alguno de ellos para llevar a clase y leer con mis alumnos.

Y en tercero empecé por este, que no conocía de nada, no sabía de qué trataba ni tenía ningún tipo de referencia sobre él. Fue un salto sin red.


Título: El secreto.
Autor: Philippe Grimbert.
Editorial: Tusquets.

Se trata de una novela en la que el autor nos cuenta parte de su historia familiar durante el Holocausto. He leído que el escritor tardó veinte años es escribirla, porque necesitó todo ese tiempo de duelo para poder contar esta historia, que no habla específicamente de los judíos o de la guerra, sino de cómo le afecta a su familia.

El protagonista es un niño enfermizo que pasa el tiempo imaginando cómo se conocieron sus padres o cómo sería tener un hermano. Nada le hace sospechar nada sobre su vida hasta que su vecina anciana, amiga de la familia, el cuenta el secreto.

Mis alumnos la han sufrido, no porque sea larga, no porque esté mal escrita, sino porque no entendían en ningún momento cuando el protagonista fantaseaba y nos contaba retazos de realidad inventados y cuando se hablaba de hechos reales. Les ha costado mucho entrar en la historia, y solo la han disfrutado al final, con todos los secretos a la luz.

A mí sí me ha gustado, y buscando hoy la foto de portada (que por cierto, no es la que he puesto, porque la edición española es la de color negro de Tusquets, una edición que a mí me gusta mucho, con tapa blanda) he visto que hay una película sobre el libro. Y me intriga, porque tiene bastante buena pinta.




Comentarios

  1. ¿"Otro" secreto? No me llama especiales la atención el tema, pero como lo dejarás por aquí, lo mismo algún día lo leo.

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Los ingredientes.




80 grs de copos de avena.
Un huevo y 6 claras.
6 Cucharadas de queso fresco batido 0%
Una pizca de levadura.

Primero tenemos que triturar los copos de avena. Yo lo hago en la Thermomix, pero cualquier batidora de vaso os sirve perfectamente. Si tenéis harina de avena, no será necesario, claro.


Después añadimos el resto de los ingredientes.



Nota: no le pongo edulcorante porque no soy nada "dulce", pero podéis añadir el edulcorante que queráis.

Batimos un poco.



Preparamos una sartén que no se pegue. Yo utilizo siempre la misma. No me hace falta ni aceite ni nada.



Ponemos en la sartén unas cucharadas de la mezcla, a fuego suave y, cuando le salen burbujitas, le damos la vuelta.




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