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¿Por qué leo?

No sé por qué leo. Esa es la verdad. Supongo que la respuesta más sencilla es que me gusta, que disfruto más con la lectura que con muchas otras cosas.



Me he estado acordando estos días, por diversas circunstancias, de mis diez, doce, catorce años.

Cuando tenía esa edad, nada había en el mundo mejor que leer. Leía hasta que mi madre me obligaba a parar, hasta que, algunos días, me dolía la cabeza y tenía que dejarlo. Hora tras hora sin darme cuenta de nada de lo que ocurriera a mi alrededor.



Cada semana, además de los consejos de mi bibliotecaria, cogía de la biblioteca del cole dos libros (era el máximo) y otros dos de la de la parroquia. Pronto terminé con todos los que podían interesarme de esta última y tuve una fuente menos de lecturas. De allí leí mis primeros libros de Delibes, y unos cuentos ilustrados que recuerdo como si los tuviera delante.



Además, mi padre viajaba mucho. Cuando salía de viaje, le metía en el bolsillo del abrigo o del traje un par de títulos y autores, apuntados en una hoja de libreta de cuadros.

Cuando regresaba de Madrid, Mallorca, Barcelona... siempre venía con un libro para mí, comprado seguramente en una estación o en el hotel, pero yo no necesitaba más.



Cuando nos íbamos de vacaciones, llenaba una maleta de libros. Mi madre protestaba, yo también, finalmente llegábamos a un acuerdo... Después, a los cuatro días de llegar a la playa, se me habían terminado los libros y me compraban cada día uno a pie de playa. Fue entonces cuando leí a Corín Tellado, o a Ágatha Christie. No podía entender, y aún no lo entiendo, tumbarse a tomar el sol o bajo la sombrilla sin nada que hacer, no concebía la playa sin un libro.



Los reyes magos eran libros: de mi larga lista de pendientes, de autores y títulos que pasaba a mis padres, y que luego aparecían en mis zapatos. Me hacían tantísima ilusión como ahora. Intentaba dosificarlos, racionarlos, pero nunca llegué a febrero sin haberlos leído todos.

Durante los años de instituto, compartí esta afición con alguna de mis amigas. Nos intercambiábamos libros y nos recomendábamos lecturas. Fueron buenos tiempos, pero empecé entonces a notar la falta de tiempo para leer.



En la universidad leí mucho, muchísimo, pero la mayoría era obligado: la literatura inglesa con sus lecturas, la norteamericana con lo mismo, y luego, en los últimos años, todos los clásicos gracias a mi profesora de literaturas comparadas, Isabel Paraíso. Nos dio una enorme lista de libros y cada mes teníamos que presentarnos al examen oral de los que quisiéramos, pero no me nos de cien en el curso.



Fue una carrera contrarreloj, pero leí entonces a Tosltoi, a Dostoievski, Stendhal, Flaubert, Werther... no sé, se me abrió el mundo a la lectura de los clásicos de todos los tiempos y lugares.



Luego, preparar oposiciones, y entonces la lectura pasó a ser algo esporádico. Ya me pasaba el día leyendo, y por la noche no me apetecía.

Seguí estudiando y fueron viniendo los niños. El trabajo, las lecturas para el aula. Nunca he vuelto a recuperar un ritmo lector como el que tuve entre los diez y los veinte o veintitantos años. Y supongo que no lo haré del todo, pero he vuelto a leer a diario con y por placer.



Comentarios

  1. Yo tampoco dedico ahora el tiempo que dedicaba antes a la lectura,hago lo que puedo.

    Te dejo un enlace:
    http://elcollardehampstead.blogspot.com.es/search?q=Los+actores+leen

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    1. Ya había visto tu enlace, y lo he revisitado ahora.

      Besos.

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  2. Estamos más o menos igual, ya no leo al mismo ritmo...

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  3. Debe ser esta vida tan ajetreada que llevamos, yo tampoco puedo leer más de 15 minutos al día... una pena porque sienta tan bien....

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    1. Sienta genial, pero no podemos hacerlo todo.

      besos.

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  4. Mi madre me contaba que ella se metía en el hueco que quedaba entre la cómoda y la pared para leer y así no le reñían.

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    1. Yo leía en mi habitación, con poquísima luz para que no me pillaran.

      Besos.

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  5. Yo tampoco podría vivir sin leer, sin los libros...
    El ritmo lector se altera según las circunstancias de la vida.
    Ahora tampoco puedo leer todo lo que quisiera...

    Besos lectores y, que usted o lea bien!
    ;)

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    1. Es cierto, yo me imagino que llegarán tiempos más tranquilos en que podré dedicarle más tiempo, o que simplemente me apetecerá más.

      Besos.

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  6. Has descrito mis vacaciones, recuerdo con especial nostalgia el mero hecho de comprarme un libro en la playa, después de leerme los que yo llevaba, era como un libro extra, especial.
    Al igual que has decrito como la vida te va quitando tiempo, carrera, oposiciones y las obligaciones familiares, pero hay que intentar nunca cerrarle las puertas al mundo de la lectura.

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  7. Me siento identificada contigo..en esa franja de edad es cuando más he leído en mi vida..Espero leer con el tiempo con la intensidad con la que lei en esa época.
    Besos,Ro!

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  8. Qué post más chulo.

    Ains, yo recuerdo la carrera como mi periodo menos lector. Leía TANTO, y cosas tan "secas" o abstrusas, que el rato que tenía para mí veía pelis, o paseaba, o cosas así. Solo leía en verano, pero a lo bestia XD

    ¿Por qué lees? Porque me encanta. Y cada vez que oigo a alguien decir "no me gusta leer" es como si fuésemos de planetas distintos, me siento un pelín marciana jaja. ¡Con lo que me han dado a mí los libros no puedo entenderlo! jajaja

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    1. Suena muy extraño que a alguien no le guste leer. Se te queda la cara... que no sabes qué decir...

      Besos.

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  9. ¡VUELVO A SER YO! Ay, qué bien sienta :)
    Yo cuando más leo es en verano: piscina o playa, "nada" que hacer, y me pego los atracones. Durante el invierno, va por rachas. Si me engancha algo, pues termino, pero como sea algo regular, termino por dejarlos. Veremos qué recupero este verano.

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  10. me ha encantado este post, las fotos me han recordado esa cuenta de Bruce LEE ^^

    confieso que de ser lectora compulsiva cada vez leo menos libros! sigo blogs, leo cuentos, revistas... pero ya no tengo tiempos de relax (ni de transporte público) lo suficientemente largos como para zambullirme en un libro como se merece, y no soltarlo... una pena u.u

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  11. Qué bonito e íntimo post. Los libros te acompañarán siempre, serán un ancla en cada uno de los periodos de la vida. Besos

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