Ir al contenido principal

Motivar

Ya os he hablado de mi clase de segundo de la ESO de este curso. Aquella en la que teníamos a un chico nuevo, que intentaba destacar por encima de todo y al que no hacían mucho caso. Por cierto, ese chico está ya expulsado del centro por una temporada. No comento porque daría para mucho.

Pues bien, es la clase en la que más a gusto estoy, donde mejor me siento impartiendo mis clases, donde ellos son buenos, no tengo que enfadarme, ni gritar, ni nada de nada.

Pero no consigo motivarles para que hagan nada.



Y no me refiero a nada "extra", sino a lo de diario.

Os contaré una clase cualquiera.

Llego con una sonrisa, porque no puedo evitarlo. Dos o tres de ellos están asomados al pasillo esperándome, entran corriendo en clase y se sientan. Pero tienen ninguna prisa por sacar los libros.

- Buenos días.

- Bueeeenoooos diiiiías, prooofeee.

- Venga, vamos a ver esos deberes.

Caras de ¿quédeberes?, van abriendo los cuadernos y me paso por las mesas. Después de una exhaustiva búsqueda del alumno con deberes, hago recuento.

- Tres, los de siempre.

Espera, profe, que creo que yo también los tengo.

M. no saca el libro ni el cuaderno hasta que no le obligas. Y entonces suele dar lo mismo, porque no atiende, no sabe en qué página estamos ni qué hay que hacer.

- Vaya, qué bien, sería la primera vez en todo el curso...

- Es que ayer me aburría muchísimo...

- Cuatro. Los de siempre, y M.

Finjo tener un micrófono y me acerco a M.

- M. cuéntanos, ¿qué se siente al traer a clase los deberes hechos?

- Es... es... emocionante.

- Bueno, emocionante, no te veo yo muy emocionado.

- Vale, emocionante no... es...

- ¿Agradable?

- Sí, eso, agradable, te sientes bien.

- Venga, M. que tú puedes, sigue así y esta evaluación necesitaré las dos manos para contar los aprobados, porque ahí estarás tú.



M. se hincha en su asiento. Pero al momento me dice:

- No sé, profe, lo veo difícil...

- Que no, que tú sabes que conmigo si trabajas apruebas...

- Es que no apruebo Lengua desde cuarto de primaria, creo.

Aquello, claro, te deja el alma en los pies.

Comentarios

  1. Nena, no sé que decirte... es tan desalentador. Con ellos ya no valen las pegatinas ni las golosinas como premio por hacer las cosas y hacerlas bien. Si pudieran ver que hacer ese trabajo diario les sirve no para aprobar o no, si no para adquirir un hábito para otras cosas, para sentirse orgullosos de haberlo intentado...
    Uff, que discurso me ha salido.
    Besos guapísima, sigue con una sonrisa...

    ResponderEliminar
  2. jajaaj, que buena respuesta la de M. Y que coraza tienes que tener tu para no pegar 4 gritos y salir corriendo. Yo tengo tanta paciencia Ro.

    Ains, el corto, justo lo he publicado yo hoy en mi blog

    ResponderEliminar
  3. Vaya, creo que lo de la motivación ya lo hemos hablado, y en casa ando yo igual de perdida que tú en tu clase. Cuando encuentres la fórmula mágica me la cuentas.
    El corto ya lo había visto. Vamos, que ya lo había llorado ;)

    ResponderEliminar
  4. Siempre es posible aprobar, poniendo esfuerzo y dedicación! Además, no se trata de aprobar, si no de aprender, de ver que ese chico está avanzando, está poniendo su empeño en sacar algo productivo de ahí... eso es lo que debe importar!! Qué más da que no haya aprobado antes? No hay que tirar la toalla! Siempre es buen momento para interesarse por las cosas, por ser curioso, por intentar mejorar y superarse a uno mismo...
    Sobre el corto... pf, qué pena... ser profesora de EE debe ser durísimo... agradezco que haya personas de vocación que se dediquen a ello de corazón.

    ResponderEliminar
  5. Lo que has logrado es mucho Ro, M es un clarísimo ejemplo. Yo también me asomaría a la puerta de una clase tuya... lo de los deberes es otra cosa, no te prometo nada, ya lo sabes también.

    ¿y se lo has preguntado a ellos? Haz una votación secreta, todos un papel y que pongan lo que quieran... ¿que os motivaría? ¿que es lo que os gusta? ¿que os gusta hacer? ¿si te agitan la cabeza caen bellotas? ... es duro quedarte tres pueblos atrás y no saber como recuperar todo eso. Le da vergüenza.

    ResponderEliminar
  6. Madre del amor hermoso. TE deja el alma en los pies, sí. Así cualquiera se desmotiva, qué quieres que te diga. Pero tiene una superprofe. :) Y eso es una suerte :D

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Cuéntame...

Entradas populares de este blog

Letras o ciencias

Tengo un cabreo monumental. Es de esos que te dura media vida, pero esta semana lo tengo recién despertado y con ganas de guerra.



Si pensáis que según el sistema educativo actual no existe la eterna división entre ciencias y letras, estáis completamente equivocados. Largos nombres, muchas palabras, para acabar diciendo prácticamente lo mismo de siempre. Lo mismo, pero con algunos matices, claro.
Cuando yo estudiaba el BUP, hace ya una eternidad, en tercero, escogíamos si nos apetecía más estudiar letras (puras, como fue mi caso, o mixtas, como muchos otros) o ciencias (también puras o mixtas).



Hoy por hoy, si tu hijo es un buen estudiante, sean cuales sean sus aspiraciones, sus profesores le instan a escoger en cuarto de la ESO y en Bachillerato las ciencias: Física y Química, Biología, Matemáticas. 
Las letras son para los mataos, los que no lo van a sacar, aquellos a los que les cuesta, que se vayan a estudiar cosas como el latín, la cultura clásica, la música o la plástica. Los bu…

Tortitas de avena

Algunas me habéis pedido la receta de tortitas que suelo hacer.

Y este fin de semana por fin tuve tiempo de hacer unas fotos con un poquitín de luz (no mucha, la verdad) para ilustrar la receta.

Los ingredientes.




80 grs de copos de avena.
Un huevo y 6 claras.
6 Cucharadas de queso fresco batido 0%
Una pizca de levadura.

Primero tenemos que triturar los copos de avena. Yo lo hago en la Thermomix, pero cualquier batidora de vaso os sirve perfectamente. Si tenéis harina de avena, no será necesario, claro.


Después añadimos el resto de los ingredientes.



Nota: no le pongo edulcorante porque no soy nada "dulce", pero podéis añadir el edulcorante que queráis.

Batimos un poco.



Preparamos una sartén que no se pegue. Yo utilizo siempre la misma. No me hace falta ni aceite ni nada.



Ponemos en la sartén unas cucharadas de la mezcla, a fuego suave y, cuando le salen burbujitas, le damos la vuelta.




Con esta mezcla me salen tortitas para dos días. Suelo hacer unas tres o cuatro para cada día.



Ofensas

No soy una persona polémica, y no suelo tener comentarios negativos en el blog, ni mucho menos hirientes o insultantes. Alguno ha habido, pero ya son unos cuantos años por aquí y lo extraño sería lo contrario. No me refiero precisamente a este espacio, que es un poco mi casa y en la que entráis y comentáis personas a las que voy conociendo, a algunas personalmente y a otras de manera virtual, pero que sois siempre educadas y correctas, y que, por supuesto, podéis siempre mostrar vuestra opinión y vuestro desacuerdo a lo que digo, y lo hacéis sin indignación ni escándalo.


Me refiero a que en general, en las redes sociales especialmente, y en twitter en particular, últimamente muchas personas se sienten ofendidas a la primera de cambio. Hay gente a la que le ofende todo, hasta les ofende que no te ofendas. Y cada palabra tuya podrá ser utilizada en tu contra por alguien en algún momento.

A mí me resulta agotador. Quiero decir, que por supuesto que me molestan cosas que leo, sería insens…