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Cambios en proceso

No os podéis imaginar qué lunes más lunes tengo, y qué ganas me han dado de quedarme en la cama a estas horas. Podían habernos dado un par de días de descanso al volver del viaje ¿no? Creo que mis compañeros no pensarán lo mismo... En fin...

Ya sabéis que mis hijos, los dos, acaban etapa educativa este curso y estamos pendientes de cambios de centro: uno para dejar el colegio y entrar en el instituto y el otro para dejar el instituto actual, en el que no ha estado contento, y cambiar a otro para hacer los dos años de bachiller.




La semana pasada salió el baremo provisional de puntos para la adjudicación de centros y estuve echando un vistazo a los puntos de mis hijos y comparando con otros años para ver qué posibilidades tenían.

Después de un rato decidí que estas cosas no van conmigo, que no tengo ganas de echar cuentas. Veremos lo que sucede en unos días, luego tomaremos las decisiones oportunas, que aún no sé cuáles serán, pero que serán consensuadas entre todos, porque de ellas depende la organización de muchas cosas: horarios, comidas, ... ya que no es lo mismo que los dos vayan al mismo centro, que vayan a centros diferentes, más cerca o más lejos, que haya que llevarlos o no...

En fin, que cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.




Pero ellos, especialmente el pequeño, están nerviosos. Empezar en un instituto, nueva etapa, nuevos compañeros, nuevo centro, todo... es algo que a los que ya hemos pasado por ello no se nos olvida. Así que estamos un poco alterados, y eso que queda un montón hasta septiembre.

Por eso la semana pasada salí a pasear con él un par de días para que se tranquilizara, para pasar tiempo juntos, y también porque quería que le llevara andando hasta los centros posibles candidatos, para saber por dónde se va, porque como es un pelín maniático y demás, tiene que estar todo bajo su control, si no no está tranquilo.




Y he estado pensando en lo de siempre, en que me encantaría poder tener esos ratos habitualmente con mis hijos, ratos de asueto los días de diario, con momentos juntos que no tengan que ver con la rutina; porque normalmente en esos días nuestras conversaciones giran alrededor de las clases, los deberes, el estudio, las extraescolares y cuestiones de logística como sacar la basura, cambiar la arena de los gatos y recoger aquí y allí.

En serio, lo he dicho una y otra vez: me encantaría que los chicos no estuvieran siempre a tope de deberes y estudio y yo no estuviera siempre a tope de trabajo en casa para que las cosas fluyeran de otra manera.




Pero supongo que es pedir demasiado.

Comentarios

  1. Pues yo soy muy fan de los cambios programados, esos que no te pillan de sopetón, casi siempre son para bien.

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  2. Ro, siento mucho lo de tu tía, un abrazo enorme, que te daré este viernes.
    En general nos pasa a todos, nos perdemos en la rutina y hay que ser muy conscientes de que el que está a tu lado es tu pareja (o hijos) para parar y decir:eh, ésto por aquí no.
    La convivencia, my friend...
    bs

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  3. Iba a decir lo mismo que Bienve, no entiendo de hijos pero creo que con la pareja es lo mismo: el estrés diario te mete en un bucle y hay que salir para compartir cosas que no sean hacer la cena o bajar la basura! :)
    ¿Puedo yo también darte un abrazo el viernes? :)))))))))
    Mua!

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  4. Me apunto al abrazo del viernes.

    Sobre las rutinas, ya conoces la vida profesional que he elegido. Y gran parte del motivo es por poder disfrutar de mi partner (y amigos y familia) de una manera más flexible. Me molaba ganar dinero fijo, pero me sentía solísima.

    Así que eso, más paseos y charlas con tus chicos, las cosas de casa pueden esperar.

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  5. Pues ojalá puedas encontrar más huecos para disfrutar con tus hijos así.
    Y seguro que los cambios van a ser buenos, aunque puedan ser un caos al principio, ya verás.
    Un beso

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  6. Pues en mi caso si es mucho pedir :( NO por mí, que yo estoy en casa y básicamente puedo dedicarme a ellos, pero con la edad que tienen y sus ¿dichosas? extraescolares, los pobres no tienen tiempo para, simplemente, ir a dar una vuelta. Pero vaya, que pienso "ahora que viene el verano, y tenemos más tiempo..." ¡Ja! Luego aprovechas algo, pero no tanto como deberíamos, al menos yo. De repente tienes encima septiembre y no nos hemos enterado.
    Perdón, que no era mi intención correr tanto. Tú por ahora a esperar las listas de admisión, y entonces y solo entonces, a pensar.

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  7. Totalmente identificada. Ojalá mis hijos salieran a las dos de la tarde y con sólo media hora de deberes. Salen a las cinco y tienen unas dos horas de deberes diarios. Una locura.

    Yo también tengo un gran cambio: la peque empieza el cole en septiembre!, aunque no cumple tres hasta septiembre. Impresionante eh?, cómo ha pasado de rápido!.

    Un beso

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    Respuestas
    1. * hasta diciembre (no septiembre)

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    2. Y tanto que ha pasado rápido. Si pienso en ella como un bebé pequeñito...

      Besos.

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